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Blog Erótico

3 de julio de 2018 by Magnuson 5 comentarios

El Vasco

El Vasco

Nació en el norte del país, de familia humilde y amante de la naturaleza y los animales. El vasco era hijo único y descendiente de trabajadores de la localidad. De aspecto robusto y viril, facciones pronunciadas y mirada profunda. Con buena envergadura y proporciones. De tez morena y testarudo en sus propósitos. Así era aquél muchacho llamado Raúl.

Raúl desde la pubertad le gustaban las pollas. Él siempre andaba por los bosques con sus animales paseando buscando indicios de cualquier síntoma que le tradujese que allí había habido jaleo. Todo ello producto de su fustración ya que la demanda por su cuerpo no era correspondida por los hechos.

Alguna vez que otra, se había cruzado con el pastor del rebaño del pueblo y en aquellas montañas, Raúl observaba entre la maleza cuán hermosa polla el candidato deslumbraba en períodos de celo. Mientras contemplaba tan voluminoso ejemplar, Raúl se masturbaba pensando por donde le metería mano. el vasco relato erotico gay el blog erotico de santu

Preferencias Sexuales

Ya de adulto pronto se quiso independizar para disponer del máximo tiempo posible y descubrir fuera de la aldea los placeres que el territorio le había privado. Aquél pastor le llevaba de cabeza pero no se atrevía a dar el paso por el miedo a ser descubierto sus preferencias homosexuales.

Sus animales le ataban, era tal su falta de cariño anhelando el deseo sexual, que se refugiaba entre ellos, pero Raúl valoraba mas el amor de éstos que de cualquier otro ser humano. Así que decidió marchar a la ciudad pero nunca renunció a vivir en el campo.

Así es como empezó la historia de Raúl.

Trabajo en la ciudad

Una vez en la ciudad, se estabilizo en los trabajos que veía productividad, pero sin darse cuenta que a la larga le pasarían factura, sobretodo por su escaso tiempo libre. Estaba marcado desde sus primeros conocimientos sexuales por aquél pastor y andaba buscando sexo a todas horas, la situación durante tanto tiempo le había vuelto vicioso. Tiempo libre que tenía, tiempo que dedicaba a buscar aquella imagen del pastor.

Una mañana -en la que se dedicaba entre otras al reparto de frutas-, tenía encomendada una entrega. El lugar no era nuevo para él y había tenido tiempo suficiente como para conocer cualquier lugar que le hiciesen ir, siempre en caso de dudas disponía en su furgón el gps que tanto le ayudaba, salvo en aquella ocasión que no le habían actualizado y le metieron por caminos infernales.

Tenía que hacer una entrega de un par de cajas de naranjas. El lugar como siempre para aldeas y gente retiradas de la ciudad. Raúl se dirigió a hacer la entrega. Era la dirección conocida para él, así que con la ilusión de conocer a su nuevo cliente le tenía excitado –los nombres de tíos ya le provocaban una excitación-. el vasco relato erotico gay imagenes de dos penes en el blog erotico de santu

El pastor

Era una granja, él sabía de su existir, pero no reparó nunca en quien serían los propietarios. Al llegar un buen can le recibió con decisión y mirada inquietante. Un par de ladridos basto como para que Raúl no bajase del furgón. Miraba de izquierda a derecha buscando alguien que autorizarse a bajar del furgón para hacer la entrega, pero aún no aparecía nadie.

Pasado unos minutos alguien voceó el nombre del can . “Santu”, ven aquí!. Santu no vaciló y ya con un movimiento suave de cola y girándose fue hacia esa llamada.

Madurito Cincuentón

De unos cincuenta largos le echó Raúl a aquél tipo que nada mas verlo se empalmo como un burro. No daba crédito de lo que sus ojos veían. Era el pastor que él tanto anhelaba desde que lo veía por las montañas cuando paseaba y él le espiaba como se la machacaba cuando el rebaño pastaba.

Raúl bajo del furgón y con paso decisivo fue a saludar a su cliente. Su polla se notaba como a través del mono de trabajo le declaraba todo su placer por ver tal ejemplar, y no me refiero al can –que eso también le encantó-, si no que era tal su deseo desde bien pronto, que jamás pensó que algún dia se produjese aquél encuentro.



Máxima Excitación

-Egunon, soy Raúl, me mandan a entregar un par de cajas de naranjas a esta dirección.
-Si, estaba esperando, ya hace un par de dias que me quede sin hacerme el zumo que tomo al desayunar, mi nombre es Aitor.
Raúl le choco la mano, que ya le temblaba a notar como la del pastor podía haberle albergado las dos suyas con una sola de él.
Aitor ya tenía escuela y desde que Raúl se dirigía hacia él, había visto como el precum le había calado el mono de trabajo, y el empalme era tan obvio que no se cortó un pelo a la hora de ponerle cachondo. La tenía todas consigo, viudo desde hacía tiempo, le había quedado una buena paga, por lo que su amor a la naturaleza la había hecho renunciar a la ciudad buscando hembra.

Le era más fácil ir de vez en cuando a club de alternes o áreas que le pillaban al paso, para desfogar aquellos momentos de euforia sexual. Aitor le indicó dónde estaba la despensa para que depositase allí las naranjas. Raúl muy obediente, acato la orden.

Mientras echaba los viajes ayudado de su carretilla, Aitor se restregaba con la mano el paquete contemplando el culo de Raúl, que vislumbraba por la parte delantera todo el chorreon que llevaba de semen. Una vez dentro descargada la segunda caja, Aitor se despecho y tiro la camisa, se le acercó a Raúl y cogiéndole su mano se la llevo al paquete de Aitor.



Unos huevazos peludos y gordos

Raúl palpaba cómo no daba a basto para cubrir tanto bulto con solo su palma. Aitor le cogió la cabeza y se la acercó al pezón. Raúl empezó a chuparle los pezones que éstos iban poniéndose duros como roca al pasarle la lengua. Mientras con sus manos le abrió la bragueta sin poder conseguir sacar la polla de Aitor, por lo que empezó a desabrochar el pantalón y al bajar los pantalones cayó tal suculento cipote con unos huevazos peludos y gordos.

Raúl se arrodillo y con ayuda de ambas manos descapullo el glande y empezó a mamar. Aitor le cogió la cabeza y le bombeaba con su pedazo cipote la boca. Raúl daba arcadas pero Aitor insistía y arremetía con todas sus fuerzas hacia dentro. Raúl tragaba. Mientras Aitor gozaba de la mamada, le decía lo bien que sabía tragarse una buena polla, eso, le gustaba oírlo y mejor lo hacía. A la vez que se ayudaba con una mano en retirarle el pellejo del glande, al sacar la mano hacia delante, recogía con el pulgar el precum del caño del cipote y una vez en el orificio de la uretra, se lo tragaba. el vasco - relato erotico gay - el blog de santu foto de un oso enseñando el pene

El pastor lubricaba como una bestia

Traga más, traga bien, que te la voy a dar toda para que no se te olvide!, Raúl babeaba de oír a Aitor como disfrutaba de su buen trabajo. Mientras le acariciaba los huevos. Le levantaba con ambas manos el paquete y salivaba sus peludos testículos, hinchados como bolas y duros como piedra para expulsar tan esperada lechada.
Mientras la polla de Raúl era un reguero de precum mientras le trabajaba a Aitor. Éste le tumbó y levantó las piernas, no tuvo que sujetárselas, ya que Raúl podía mantenerlas en alto. Con sus manazas desplegó los glúteos de Raúl y empezó a meterle la lengua, le ensalivaba y jugaba con sus dedos introduciéndole el salivaje hacia dentro del esfínter. Raúl gemía de placer y le dilataba para que le introdujese más la lengua.

Era ahora Aitor quien lubricaba como una bestia, marcando las venas por el cipote y con ganas de embestirlo.

El umbral del esfínter

Raúl se lo pidió.
-Métemela hasta los huevos, quiero sentir como golpean mi culo mientras me estás follando. Aitor acercó el prepucio hasta el ano, fue introduciendo poco a poco. Iba notando las paredes ardiendo de Raúl y sentía como demandaba más y más a cada centímetro que iba pasando.

Notó el salto del glande cuando traspaso el umbral del esfínter. Notaba los gemidos de Raúl pidiéndole más, pero Aitor quería hacerle una primera introducción lentamente, observando cada centímetro que iba penetrando.
Llego hacer tope y Raúl con experiencia, cerro los glúteos haciendo ventosa, Aitor se vio atrapado sin poder culear, lo que le hizo sentir que era Raúl el que dominaba la situación, enrabietó y como pudo deshizo aquella opresión de su cipote y casi teniéndola fuera del culo de Raúl, arremetió con todas sus fuerzas hacia dentro. Raúl no lo esperaba y gritó de placer.



Así…., así es como quiero que me desgarres el culo, como un buen semental, como te la machacas en los prados con el rebaño, no con tanta delicadeza, que llevo años esperando este momento. Aitor, desconcertado por el comentario y encolerizado por no controlar la situación, empezó a clavarlo sin consideración alguna.

El pastor necesitaba más..

Espera -sugirió Raúl-, déjame coger un poco de popper, que disfrute más de la follada!. Alargó la mano y consiguió sacar del bolsillo de su mono un frasco que recién había adquirido en una web dedicada a este tipo de ventas de lencería, dildos y productos eróticos. Esnifó una buena tirada y Aitor follaba como ni a una hembra en época de celos había clavado.

Raúl se retorcía de placer, y a penas sin tocarse eyaculó como un perro. Pero Aitor necesitaba más tiempo, él no se contentaba con tan lamentoso tiempo y quería sacarle el máximo partido a Raúl. Su culo lo había envenenado en el vicio y la lujuria. Así que saco su polla y empezó a comérselo nuevamente.



Temblor de placer

Raúl se estremecía de placer, y después de un buen rato de comida, invitó nuevamente a Aitor a que siguiera follándole. Esta vez quiso cambiar de postura y ponerse a 4 patas. Así podría estar esnifando mientras Aitor enculaba su precioso trasero.

Durante los cambios Raúl aprovechó para sentir como le follaba la boca nuevamente antes de ser follado en el nuevo acuerdo.
Pero Aitor le pidió una esnifada a Raúl mientras éste se la tragaba hasta producirle arcadas. Aitor esnifó y notó como todo su cuerpo se entregaba sin control a Raúl.

Le empezó a temblar todo de golpe, Raúl aprovechó y salivando sus dedos introdujo hasta tocar la próstata de Aitor. Raúl no cesaba en el ritmo de la felación. Consiguió que Aitor empezara a descontrolar el placer y provocó la eyaculación mientras tragaba saliva con la lechada de Aitor.

Tuvo que ir tragando a cada lechazo que notaba en su garganta. De otra forma se podría haber atragantado y complicado la corrida. Una y otra vez. Hasta 6 tragos tuvo que hacer Raúl para parar aquel torrente de semen que le inundaba la garganta.

La semana que viene otro pedido

Cuando terminó, Aitor le dijo, la semana que viene te haré otro pedido, a Raúl le encantó.
Santu se dirigió a él para despedirle con un movimiento suave de cola y bostezo a la vez.
Se dirigió a su furgón y arrancó.
Los baches del camino iban pasando factura en su trasero, cosa que no le importo. El motivo que tanto había ansiado merecía la pena, pensó.
Cantaba Raúl una canción que pusieron en la emisora mientras pensaba en la próxima semana.

….(continuará)

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Publicado en: Relatos Originales

20 de junio de 2018 by Aureliano Olivares Deja un comentario

Historias de sexo salvaje. Primera parte: sorpresa en Toledo

Hay cosas que uno solo piensa que pasan en la TV o en las películas. Escenas de telenovela barata grabadas en alguna parte de Miami, donde la protagonista habla con acento mexicano, el galán es venezolano o colombiano y la villana es de Argentina. Situaciones bizarras que solo pueden tener lugar en una película de Almodóvar o de Bigas Luna. Historias de sexo salvaje digno de cine porno. Fantasías que solo a gente con el rostro de Brad Pitt pueden ocurrirles. Pero aquella semana, a mi me pasó de todo… Y aún no entiendo como conseguí sobrevivir para contarlo.

Día uno, primera parte

Sexo salvaje aeropuerto santubearsex Todo empezó cuando quise dármela de listo y sorprender a mi chica. Debía tomar en Barajas un vuelo para Caracas, para ir a poner en orden algunas cosas de mi abuelo, quien había salido de España huyendo de Franco y ahora corría de regreso espantado por los herederos de Chávez.

Pero el vuelo fue cancelado por una falla técnica de último minuto. Los de la aerolínea nos dieron a los pasajeros la opción de embarcarnos en otro avión que salía hacia Medellín y de allí montarnos en un tour que incluía una conexión en Maracaibo antes de aterrizar en la capital de Venezuela. O esperar dos días para la próxima salida directa hasta el Aeropuerto Simón Bolívar. Opté por lo segundo. Hacer turismo tropical en solitario no era algo que me llamase mucho. Además, tendría dos días más para estar con mi chiqui.

Sexo salvaje en mi casa

Mientras iba en el Uber hasta Toledo, soñaba con todas las formas posibles en que me la iba a follar con aquellos dos días de regalo que nos había dado Iberia. Sería sexo salvaje en estado puro.



Lo haríamos en el baño, bajo la ducha. Ella de pie, despaldas a mí, apoyada con ambas manos en la puerta corrediza y yo penetrándola por detrás.

Luego en la mesa de la cocina. Ella en cuatro patas sobre el tablón y yo sujetándola duro, con una mano en la cintura y la otra trenzada en su cabellera.

También en el balcón. Al amanecer o al atardecer. Fingiríamos estar viendo el cielo, yo abrazándola por la espalda y ella sin poder disimular el placer que le hago sentir, mientras la vieja que vive en el piso del otro lado de la calle no para de cuchichiar al teléfono, santiguándose de manera compulsiva cada cierto tiempo, sin dejar de ver por la ventana de su cuarto.

Casi acabo yo solo en la parte de atrás del Seat que no terminaba de llegar. Opté con entretenerme con idioteces del tipo quién ganaría un uno contra uno entre LeBron James y Michael Jordan para disimular mi calentura.

Cuando por fin llegué a mi casa, no daba crédito a lo que veía…

¿Qué haces aquí?

Mi chiqui y yo llevábamos dos semanas viviendo en un pequeño piso de un solo ambiente que rentamos en el casco central de la capital de Castilla-La Mancha. Sin embargo, poco nos veíamos, porque ella trabaja toda la noche como enfermera y yo estoy todo el día de gerente en una oficina bancaria. Las pocas veces que coincidimos en nuestro lecho de sexo salvaje, lo único que hicimos fue dormir.

Durmiendo no la encontré. Estaba desnuda, en cuatro patas, en medio de la cama, (de nuestra cama), mientras un tipo con cara de doctor se la follaba por detrás… como yo nunca había podido. Ambos estaban de frente a la puerta, por lo que me vieron en el momento en punto en el que yo entré.

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Pero estaban demasiado ocupados como para detenerse. Sin ignorarme (ninguno de los dos me quitaba la mirada de encima), continuaron en los suyo. Parecía incluso que él empezaba a imprimir más violencia. Ella no disimulaba los gemidos, que de a poco fueron ganando en intensidad.

Me quedé petrificado viendo la escena. No sabía qué hacer. Mi polla no pareció disgustarle aquello y rápido se puso rígida, lista para entrar en acción. Pero mi orgullo herido pudo más y me contuve.

Mientras el invasor estaba a punto de acabar (o al menos eso parecía), mi chiqui me preguntó entre dos gemidos de placer qué estaba haciendo allí.

Fue entonces cuando la verga del intruso quedó a la vista (era impresionantemente más grande que la mía) y derramó todo el semen sobre la espalda de la que yo creía, era el amor de mi vida.



No pude más, aquello fue demasiado. Salí espantado, lejos de aquella pesadilla.

Ya que estás aquí, quédate y únete a la fiesta…

Mientras corría por las escaleras, pude escuchar cuando ella me gritaba: “Aarón, espera”. La puerta del apartamento se abrió y ella se paró desnuda en medio del pasillo. Su piel canela en un metro ochenta iluminaba toda la estancia. Su sexo calvo y sus prominentes senos (aquellos en donde había nadado a placer, creyendo que eran solo míos), se mostraban al mundo sin ningún pudor. “Ya que estás aquí, ¿no quieres intentarlo?”

… Continuará

Historias de Sexo Salvaje. Primera Parte – Sorpresa en Toledo

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13 de junio de 2018 by Magnuson Deja un comentario

Laberinto II – La Primera Vez

LABERINTO II La primera vez

Al contrario de su hermano Joe, Alex era un tipo de aspecto mas corpulento debido a que al ser el primogénito, desde muy joven se había dedicado a mantener a la familia en ausencia de su progenitor. Había trabajado en el muelle descargando buques de mercancías, en la construcción y en cualquier puesto que le ofreciesen unos ingresos económicos para sustentar a los suyos, lo que le aportó una buena musculatura.

Por las noches, cansado de la jornada laboral, con mucho esfuerzo y ahínco, estudiaba para poder sacar unos estudios, pues era ambicioso y no se conformaba con estar en puestos de trabajos que no le aportaban una seguridad. Él se daba cuenta de su facilidad para estudiar y retenerlo, y quería sacarle el máximo provecho. Una vez finalizado los estudios universitarios -obtuvo la máxima calificación en economía-, consiguió un buen puesto en banca.
​

​​Ejecutivo con caché

​Es un tipo de aspecto rudo, alto, muy moreno y al contrario de su hermano con bastante vello corporal, de tez morena y facciones muy pronunciadas. La obligación de ir trajeado le aportaba mas respeto aún, aunque a la salida de algunas jornadas laborales con compañeros y clientes, el ir a tomar unas copas para relacionarse con ellos, le había producido un poco de barriga cervecera. Aún así, Alex llamaba la atención por su porte, tez, virilidad y seriedad.

​Aquella tarde Alex tenía que gestionar una operación en el banco donde trabajaba. Unos clientes muy importantes, iban a cerrar una operación de nivel, y eso para Alex era bueno, y su puesto de trabajo. Así pues, esa tarde Alex se acicaló mas de lo debido, se afeito como cada mañana, pero si no lo hacía por la tarde ya parecería de aspecto descuidado y por nada del mundo quería decepcionar con su imagen a los clientes.





​Una vez en la oficina Alex le dijo a su secretaria que una vez que llegasen los clientes, lo pasase a su despacho, donde él esperaba.
Se había demorado un poco la cita, pero alrededor de las siete de la tarde llegaron.

-Señor Alex- interrumpió su secretaria, el señor Jim ha llegado con su secretario, el sr. Carlosfuerte.
-Muy bien, adelante señores, tomen asiento y acomódense –dijo Alex, estrechando las manos de sus clientes, asombrado por la presencia del secretario. Alex no le quitaba ojo prácticamente al secretario de Jim.

​Carlos al igual que Alex, había tenido una infancia también muy dura. Había sido marine, y su aspecto era tan corpulento y voluminoso como el de Alex. Había trabajado en cuerpos de élite de seguridad, había sido guardaespaldas de miembros del gobierno y senadores. De amplias espaldas y con conocimiento en defensa personal.

​​

Seducción

Estuvieron hablando durante un par de horas, y pasado este tiempo Jim sugirió que su secretario quedaría a cargo de las últimas gestiones, por lo que el resto de papeleos se encargaría Carlosfuerte, ya que Jim tenía una reunión con un amigo para la adquisición de una nueva vivienda en una urbanización en otro condado.

A Alex le pareció estupendo la idea y se quedaron a solas, previa despedida por ambas partes. Antes de cerrar la puerta al despedirle, sugirió a su secretaria que acabarían tarde y debido la hora que era, que podía marcharse. La secretaria asintió.

Una vez a solas, Alex pensaba de qué forma podría seducir a tan atractivo macho. Alex no conocía sexo con nadie. Tan solo había visto alguna que otra vez revista de hombres en la habitación de su hermano Joe, y tales cuerpos y pollas despertaban su curiosidad, ya que solo se desahogaba masturbándose viendo las fotos, e imaginándose el placer de sentir una de ellas.

La mirada

-¿Un poco de bourbon? -sugirió Alex. -¡Es de la mejor cosecha de maíz del país!-.
-Si usted bebe también…., ¿por qué no?-
-Oh si, por supuesto sr. Carlos, le acompañaré gustosamente. Pero antes me va usted a perdonar, por que con la austeridad de la empresa, apagan automáticamente el aire acondicionado y la corbata empieza a molestar si no le importa. ¿Le parece bien que pasemos un poco de formalidades y vayamos al grano?-.
-Por supuesto-, dijo Carlos. Yo también empiezo a notar algo de calor.

Ambos se aflojaron las corbatas y desabrocharon el primer botón para así estar algo más cómodo. Cuando lo hacían se miraban fijamente como hablándose y deseándose con la mirada.
Alex se disculpó al exclamar asombro al ver el pelaje que dejaba ver aquella apertura. Enseguida le vino a la mente los hombres que veía en las revistas porno de su hermano y eso le excito. Como Carlos era espabilado en la materia (podría contar innumerables casos de la época de marine), quiso provocar más aún la situación y continuó con el segundo botón.
-Bien…, ¿y ese bourbon sr. Alex?-…

-oh claro!-. Alex se quedó sumergido en lo que veía, pero pronto reaccionó. Se dirigió hacia dónde tenía el minibar y empezó a preparar las copas.

​

Precum

Mientras las ponía, Carlos se le acercó por detrás y se paró a pocos metros de él. -Lo quiere ¿solo o con agua?-, añadió Alex. Podía sentir casi la respiración de Carlos, así que notaba su presencia muy cerca, a sus espaldas. Así que con sutileza retrocedió un poco para asegurarse que no erraba y como era obvio, su trasero contactó con él. Sintió como Carlos tenía una excitación sublime. Notó como la polla la había posado deliberadamente contra sus glúteos. Carlos le giró. -Acaso cree ¿que no me he dado cuenta de cómo me miras?…, ¿piensas que tu paquete no es visible a tal empalme? -dijo Carlos. Alex no tenía palabras para contestar y acercándose a su boca, Carlos empezó a besarle. el laberinto II la primera vez sexshop online blog erótico de santu

Entraron en una carrera a ver quién desnudaba antes a quien, mientras sus bocas y lenguas no se separaban. Una vez despojados casi en la totalidad, Alex bajo suavemente por aquel pecho la mano hacia la polla de Carlos (sin dejar antes de acariciar aquellos pezones) y noto como le sobresalía del bóxer. Sus manos (grandes de haberse desarrollado en épocas de trabajar en la construcción y de dedos gruesos), no podía abarcar el diámetro de su rabo.
Alex empezó a gemir de placer. Se sentó en la silla y suavemente empezó a lamerle y chuparle tal cipote. Carlos poso sus manos sobre la cabeza de Alex y suavemente le iba marcando el ritmo. Era inexperto, pero Carlos se iba encargando de enseñarle sobre la marcha. El bóxer de Alex empapado de precum goteaba mientras le comía el nabo. Carlos le tumbó sobre la moqueta para hacer un 69, y así poder introducir más su polla en la garganta. Alex daba arqueadas y mientras Carlos se la mamaba. Él también disfrutaba de la verga de Alex.

​

Infraganti

Perdidos en sus éxtasis, alguien tocó suave con los nudillos la puerta. Entreabriendo un poco la puerta al no recibir respuesta, Jim contemplaba la escena. Había olvidado un contrato para la posible compra del nuevo chalet. Jim empezó a tocarse mientras observaba a su secretario perdido en el placer revolcándose con Alex. Tras pasar sigilosamente el umbral y cerrar sin hacer ruido, se saco la polla, que le costó trabajo de lo dura que se le había puesto.

Empezó a desnudarse y quería unirse a la fiesta que le brindaban los dos osazos, mientras éstos no se percataban de la presencia de Jim. Paso a paso llego hasta ellos, Jim sorprendido de la actitud de ambos por el morbo que le daba y ver cómo les colgaban las pelotas, se acercó al culo de Carlos y empezó a comérselo.
Carlos se abrió y le brindaba a su jefe a que lo follase.

Con una llave de piernas, bloqueó a Jim obligándole a penetrarle. Alex en ese movimiento observó como Jim había vuelto y se encontraba comiéndole el culo que tanto ansiaba por hacer. Con cierta habilidad, Alex consiguió salir de aquella trampa de cuerpo. Dejó a cuatro patas a Carlos mientras su jefe le follaba.

Orgía Osuna

Alex buscó la posición adecuada para observar cómo el jefe abría el culo de Carlos y le metía la polla hasta los huevos. Obtuvo una perspectiva digna de contorsionista. A veces con sus propias manos, Alex ayudaba a la follada de Jim abriéndole el culo cada vez más a Carlos. Carlos gritaba de placer lo que excitaba aún más a Alex.

Fue cuando Alex se dirigió al culo de Jim y se la metió entre sacudidas. Jim le pedía suavidad ya que el ritmo debían alcanzarlos para que no quedase ninguna de las dos pollas fuera. Una vez al unísono los tres, se corrieron sintiendo como el semen ardiendo le inundaban el ano a los dos, producto del morbo, deseo y placer.

Exhaustos sobre la moqueta Carlos le pregunto a Alex, -¿que tal estas?-. Alex contestó, -ha sido mi primera experiencia sexual-.






Relato: El Laberinto II La Primera Vez
Autor: Magnuson


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Publicado en: Relatos Originales

6 de junio de 2018 by Mayra Deja un comentario

Tengo una muñeca vestida de azul

Tengo una muñeca vestida de azul

En mis tiempos de ocio, que la verdad son bastantes para mi gusto, suelo divagar sobre una preciosa mujer, labios rojos y carnosos. Tez blanca de pecas, ojos verdes, cabello castaño claro. Ataviada de un hermoso vestido azul  que la envuelve en una tenue luz blanca y que camina hacia a mi con los brazos abiertos….

Soy tuya…

Hasta que despierto y como un idiota me doy cuenta que sigo sentado en este infame salón de clases, donde no entiendo absolutamente nada. Este país es tan distinto al mio. Yo soy del caribe donde jamás vemos nieve, somos personas cálidas, escandalosos, familiares.

Aquí todos son tan distantes. Llevo ya un año, aún no logro adaptarme, me siento tan solo que no me hallo ni en la universidad, ni en el edificio, en ningún lado. Desde que llegue aquí no hago más que soñar con esa hermosa muñeca vestida de azul que me sujeta a la realidad con tan solo un hilo. Me hago la paja todos los días soñando con hacerla mía.

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Ojalá aunque sea la tuviese a ella para no sentirme tan vacío y rutinario. No sé quien es ni si existe. Pero en mis sueños es tan real, que daría todo por tenerla aunque sea un instante. Voy divagando en mis pensamientos, viendo por el enorme ventanal un pequeño pájaro que se poso en la ventana.

Hasta que siento una mano en mi hombro, cuando reacciono me da pena, mi clase no solo había terminado, sino que ya estaba entrando la siguiente y yo ahí inerte sumergido en mis pensamientos con la mirada perdida en el vacío como un loco.

Doy las gracias en español, me levanto y al tomar mi mochila, veo la expresión de sorpresa de la chica que se acaba de sentar a mi lado, que sonríe levemente. Pero entre la rapidez con la que el profesor me echa del salón y la manera en que voy siendo empujado hasta la puerta, que no me dio chance de preguntarle nada.

Me pareció simpática y cálida, a diferencia de este ambiente tan frío de la vida aquí. No me malinterpreten, Alemania es una belleza, el frío a veces es tolerable otras no tanto, pero en lineas generales el ambiente no es lo que no me funciona, sino el no entender nada ni a nadie. No me muero de hambre porque lo básico ya lo he ido aprendiendo.

Esa chica me causo curiosidad, quisiera verla otra vez, al menos ya sé que tiene clases después que yo. Mañana tratará de brindarle un café. En la noche miro al techo, y para pasar el tiempo estudio Alemán, en serio necesito aprender más de este idioma que siento tan difícil.

Oigo a la distancia un ruido insistente que me atormenta, tan fastidioso que logra despertarme. Cuando levanto la cara tengo la hoja del cuaderno pegada a la cara, me duele el cuerpo, me quede dormido sentado en el escritorio. Volteo perezosamente a ver la hora y me llevo un tremendo susto al ver que me quedan quince minutos para llegar a clases.

Me apresuro a bañarme con la mayor rapidez posible, me trague una hogaza de pan que había sobre la mesa, lanzo mis cuadernos en el bolso y corro a la universidad, que menos mal me queda prácticamente al lado. Justo cuando voy subiendo las escaleras al salón a toda carrera, me tropecé con un escalón casi me caigo, logre agarrarme para seguir a velocidad al salón, cuando voy llegando el profesor cerro la puerta, le hice señas pero me ignoro y como aun no hablo tan fluido no vi como defenderme para que me dejara entrar.





Resignado me lance al piso al frente de la puerta, me agarro la cara para terminar de despertarme e ir a desayunar. No tengo más nada que hacer, el profesor Henry es estricto y no me va a dejar entrar.

Tomo mi mochila sin muchas ganas, justo cuando decido bajar al cafetin oigo una voz dulce y suave que me pregunta si puede acompañarme. Cuando volteo es ella, la chica del salón. Tímidamente la saludo y la invito a bajar conmigo. No lo había notado pero es bella, es, ella es… Uff!! imposible no puede ser, pero es linda.

Desayunamos tan cómodos, que nos dio el mediodía, reíamos a carcajadas por tantas cosas en común, en especial por sentirnos solos en esta sociedad tan distinta a la nuestra. Yo de Cali, ella de Caracas. ¡Que linda es! y de paso ya habla muy bien el idioma. Quedamos en vernos en mi casa el fin de semana para ayudarme con el parcial de la siguiente semana.

Así pasaron las semanas, los días se fueron pintando de colores, más llenos de vida que antes. Solo eramos amigos, pero para mi era la mejor compañía que podía querer. Además la sentía mía cada vez que me hacia la paja pensando en ella. Poco a poco la cercanía, nos hizo confidentes y hasta socios, como dice ella.

Al cabo de un tiempo, deje de pensar en mi muñeca de vestido azul, porque mis pensamientos ya giraban solo en torno a Priscila. Deseaba más y más tenerla para mi, pero ella solía ignorar mis deseos, me consideraba solo su amigo.

Ya hablaba Alemán más fluido, me comencé a relacionar con más personas, mi mundo mejoro sustancialmente. Así que respetando sus limites, decidí hacer vida por otro lado. Busque salir con otras chicas, me folle a toda nena que me lo permitió y de todas las maneras posibles, pues era soltero sin compromisos y podía.

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Cada vez me gustaba más el hecho de pasar la noche con la mujer de turno, coger toda la noche, acariciarlas, mamarle los senos. Al día siguiente beso de despedida y adiós que te vaya bien. Obvio me distancie un poco de mi muñeca preciosa, ella tenía su vida y yo no formaba parte de ella o al menos eso creía.

Hasta que una tarde estando en mi trabajo, la veo llegar a la puerta del bar. Con una hermosa chaqueta de cuero, un vestido azul claro, unos reflejos rubios que la hacían lucir como la muñeca que me folle miles de veces pensando en ella. Me quede como pegado viéndola, jamás ella había venido a este bar, pensé que se encontraría con alguien y no le dí importancia. Le lance un beso, la salude y la invite a tomarse un trago en la barra mientras esperaba.

Ella sonrió y se acerco en lo inmediato, se sentó preguntando que le iba a brindar, toda coqueta por cierto. Me causo gracia su manera de actuar tan graciosa, le brinde un cóctel y seguí con mi trabajo. Al cabo de un rato, me hace señas y me pregunta al oído que cuando me falta para salir.

Yo la veo sorprendido, ella me hala el cuello de la camisa y me susurra: no disimules, tú me tienes tantas ganas como yo a ti, así que apúrate de hacer lo que estás haciendo y salgamos de aquí a follar, por cierto solo para darnos calor porque el clima esta demasiado frío. Me pico el ojo y se levanto como si no acabara de decir lo que dijo.

Quede dos segundos en el sitio, hasta que reaccione, llame al otro barman, le suplique que me hiciese la suplencia. Él sonrió y me guiño el ojo para que me fuera. Salí corriendo detrás de ella, me puse mi chaqueta, busque la de ella en el perchero y me pare como casualmente al lado de la puerta.

Cuando ella salió del baño, sonrió. Al fin lo entendiste bello, eres un poco lento te ha tomado meses darte cuenta que te tengo ganas, porque no habías dado ni medio pasito en mi dirección. Siempre viendo a otras...

Que manera de enloquecer, olvide todo, perdí la noción del tiempo. Llegue a mi casa, lance las llaves en el mesón de la cocina y a ella la lance en mi cama. La fui desnudando poco a poco, quien disfruta el dulce sabor de un melocotón. Le besé cada milímetro de su cuerpo.

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Casi que ni me aguantaba las ganas de acabar dentro de ella. Deje que ella me besara como quisiera y donde quisiera, hasta que sentí un ardor fuerte en mi pene. Dios que manera de chupar tiene esta tía, a como siga así acabare en su boca.

La levante con fuerza, quedando frente a su cara y ella sentada en mi pene, la clave duro en mi miembro, pues ya no soportaba el rose sin tenerla. Entre la desesperación y el frenesí. Tiramos como nunca creí que sería capaz, el tiempo parecía detenido. Ella me mordió duro una tetilla, y en lugar de sentirme adolorido, me sentí aún más excitado.

Su calor, su ricura, al fin mías. La voltee sobre la cama, la fui acariciando y colocando en cuatro, para poder penetrarla por todos los orificios posibles. Cuando al fin, la agarre por los muslos fuertes y firmes, la impulse hacia atrás sobre mi polla. Ahí si no pude resistir más, la folle lo más duro que pude. Solo oía sus gritos como en eco a la distancia, diciendo cógeme, haz lo que quieres, dale más duro.

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Cuando acabé, me sentí liberado, pero esa mujer era tan rica y la había esperado tanto que no podía desperdiciar la oportunidad que me daba la vida. Saque fuerzas, no sé ni de donde, ella aún estaba extasiada, la voltee, me acosté sobre ella y para su sorpresa y la mía, la pinga estaba más dura y fuerte como si jamás hubiese acabado. La introduje en su vagina fuerte, duro besando sus labios carnosos con desesperación. Su cuello hasta llegar a sus grandes y voluptuosos senos, los mordí, los bese. Los hice míos, ella casi ni respiraba, cada vez que le daba fuerte, perdía el aliento y suplicaba por más.

Dimos vueltas en un juego de voracidad, pasión y ganas interminables. La sujete fuerte contra la cama y la clave duro con mi polla firme, para hacerla suplicar por más. Cosa que hizo casi agonizante: por favor no dejes de cogerme. Jamás me había sentido así. Tan deseada.

Cuando pensé que ya no podía resistir más, le mordí un seno casi suplicándole que ella me diera todo lo que tenía disponible para mostrarme. Ambos nos agarramos fuertemente y terminamos en una nube de éxtasis y calor que nos consumía.

Quedamos tendidos uno al lado del otro, agotados. Le extendí la mano y la invite a bañarse conmigo, ahí continuamos besándonos, reactivando esas ganas que teníamos uno del otro. Me la cogí por detrás, por delante, de pie, con todo lo que pude y lo que no también. Ya yo sentía su vagina hinchada de tanto tirar, pero ambos no estábamos dispuestos a ceder. Dejamos que corriera el agua, nos acariciamos dejando que el cuerpo se recuperara de la acción vivida.

Me salí de la ducha, dejándola sola para que el agua le corriera y se relajará un poco. Yo mientras tanto, ya hambriento fui a preparar unos sandwich de carne y queso con un par de cervezas para los dos. Me sentía caminando en el cielo, me había follado a mi muñeca vestida de azul. Puse una música suave, prepare los panes, cuando la veo aparecer en mi bata de baño, sonríe y me dice lista para continuar bebé. Quite todo lo que estaba en la mesa y me la cogí sobre el mesón con las mismas ganas de siempre, con la fuerza que me daba las ganas de cogérmela cada vez que la veía.

Después de tres días de frenesí y desenfreno, ella decidió irse. Yo la deje claro, porque sabía que volvería por más. Es insaciable. No para jamás, tiene orgasmo tras orgasmo sin descanso.

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No me equivoque, siempre pensé en ella como mi muñeca, con quien jugar cuando y donde quisiera. Claro no por decisión solo mía, a ella le encanta follar en todos los sitios a donde vayamos, parques, ascensores, oficinas donde sea. Y bueno ya vamos a probar el con quien sea jejejeje!!

 

 

 


Relato Tengo una muñeca vestida de azul escrito por Mayra.

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Publicado en: Relatos Originales

4 de junio de 2018 by Morbo 1 comentario

EL MENSAJERO

Relato Erótico El Mensajero

Este relato titulado «El Mensajero» está basado en un hecho real.
Eran ya las 13:40h. Hacía 10 minutos que tendría que haber cerrado la oficina y haberme ido a casa.  Pero esa mañana fue muy ajetreada.
De repente llamaron a la puerta. Un repartidor de una conocida empresa de mensajería. Me pidió si podía dejarme un paquete. Le abrí la puerta y le comenté que me iba pero que lo dejase. Casi sin querer, vi que llevaba la bragueta abierta con lo que olvidé por un momento la cantidad de trabajo que tenía y me calenté un poco. Firmé la recogida, me dio las gracias y se fue.

No pasaron ni 5 minutos….el mensajero volvió a pedirme entrar. Entonces sí que me fijé en él. Moreno, bastante atractivo con canas, una barba de 2 días, barriguita cervecera y unas manos con dedos gruesos.

-¿Puedo ir al baño? Discúlpame pero es que me daba vergüenza pedírtelo antes.se que te vas, pero es que me estoy meando y no puedo más. Volví a mirarle la bragueta abierta y pensé….quien pudiera sacártela!
– Por favor! Claro que si!! Está al fondo a la izquierda.
– Disculpa!! La Luz?
Fui hasta la puerta del baño y le dije, La luz aqu…..no me dio tiempo a decir más. Tenía todo el nabo fuera. Moreno, con un capullo grueso y rosado.  Le acompañaban unos cojones enormes. Me sonrió y se puso a mear.  – ¿Te gusta?
No podía dejar de mirar aquello mientras veía como salía a chorros la meada. Me mordí el labio. Es preciosa, le dije.

Excitación Máxima

– No seas tímido, ¡acércate!
Me arrodillé Justo cuando terminaban los últimos chorros. No pude evitarlo y me la metí en la boca.
Recuerdo ese sabor entre la meada, el sudor y el sabor de un macho con ganas de presa.
– ¿Tenias hambre, verdad, grandullón?
Comencé a mamar y el grosor se convirtió en dureza. Cada vez que la metía en la boca atravesaba mi garganta. Mientras él me acariciaba la cabeza y me decía…sigue gordito, lo haces genial. Me puse a buscar sus pezones. Y la excitación fue a más al descubrir un torso totalmente velludo y unos pezones duros. Saque ese cipote de mi boca para contemplarlo.

– Cómeme las pelotas, gordito!
El olor a macho hizo que casi me corriera sin haberme quitado ni el pantalón. Lamí sus pelotas y me las metí en la boca mientras veía como su rabo soltaba un hilo de babas que no tardé en metérmelo en la boca.
– Me dejas ver ese culazo?

Menuda lametadas a mi culo

Me dirigí hacia mi mesa, me bajé los pantalones y me incliné. De repente sentí sus manos sobre mis cachetes.
– Ufff gordito….esto es una maravilla.
Note sus dedos recorriendo mi raja y de repente una lengua caliente adentrándose en el. Mi rabo comenzó a babear tanto que parecía que le estaba corriendo. Sentía esas manos separándome los cachetes y esa lengua jugando con mi agujero y dilatándolo cada vez más.
– Ahora viene lo mejor….
Puso su Capullo sobre mi agujero….gemí de placer y mis pezones se pusieron duros como piedras. Casi sin darme cuenta estaba dentro de mi. La sacó de golpe al tiempo que yo lancé un gemido profundo y le escuché decir…
– Una auténtica maravilla. ¡¡Que agujero!!

Me escupió en el ojete y volvió a meterla. Esta vez le costó menos trabajo aún. Repitió el mismo movimiento 3 veces hasta que dijo…esto está listo. Me agarró de la cintura y comenzó a embestirme como nunca antes lo habían hecho. Notaba sus huevos golpeando con fuerza los míos.
– ¿Te gusta gordito? Que culo tienes cabronazo.

Un torrente de leche

Yo solo gemía y gemía. No podía articular palabra debido a lo excitado que estaba. Notaba como mi polla soltaba leche sin haberme tocado. Pero no quería llegar al
orgasmo sin que hubiera llegado el. Se acercó a mi oído mientras seguía empujando y me dijo….ahora, te la vas a beber toda.  No quiero que se escape nada. ¿Queda claro?
Solo pude asentir con la cabeza. La sacó de golpe, me empujó la cabeza hacia abajo y me atravesó la garganta con su nabo. Noté como se le encogían los huevos y que mi garganta se llenaba de leche espesa y caliente. Me ahogaba con lo que no me quedó más remedio que tragar todo lo que ese rabo estaba soltando. A la misma vez notaba como me corria sin haberme tocado siquiera. Pude sacar aquello de mi boca mientras caían algunas gotas.

– A ver esa boca!
Le enseñé la boca y me dijo…bien gordito.  No has dejado nada. Límpiamela bien.
No dude en comerme sus últimas gotas y dejarle bien limpio semejante cabezón.
– Gracias. Ha sido todo un placer. Quiero pedirte disculpas. Me había comentado un amigo que la mamabas muy bien y no pude resistirme a probarlo en cuanto vi tu dirección.
Me quedé un poco sorprendido e incluso molesto…pero había sido tan brutal, que se me pasó en menos de 1 Segundo. Nos vestimos y se fue….Nunca más volví a verle.  Cada vez que llegan de su empresa , siempre ha sido una persona distinta. Aunque sigo esperando que algún día vuelva y repitamos semejante momento de morbo.

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Relato: El Mensajero.

Autor: Morbo
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Publicado en: Relatos Originales

1 de junio de 2018 by Aureliano Olivares Deja un comentario

El tamaño de la vagina ¿también importa?

En lo que respecta al sexo, todo suele medirse acorde a tamaño, a dimensiones. Por regla general, la mayoría acepta que mientras más grande, mejor. Pero, ¿esto es realmente así? Mucho es lo que se ha discutido sobre si en el caso de los genitales masculinos, el tamaño importa. (En Santubearsex también hemos abonado este terreno). ¿Qué con el tamaño de la vagina?

 

La vagina: ese rincón oculto y deseado

 

Aún cuando estamos próximos a alcanzar la tercera década del siglo XXI, muchos aspectos de la humanidad siguen navegando las aguas de los mitos y las leyendas. Casi todo lo relativo a la sexualidad suele ubicarse dentro de estas categorías.

 

El tamaño de la vagina santubearsex La “literatura fantástica” con respecto a la vagina comienzan con su tamaño. Está más o menos extendida una versión que sostiene que existe una gran variedad de medidas de esta cavidad, al igual que ocurre con los penes. Es decir, existen modelos grandes, medianos y pequeños. Así como las estrechas o las anchas.

 

Nada más alejado de la realidad. El tamaño de la vagina es lo más parecido a una medida estándar. Al menos si se compara con el falo masculino. Sus dimensiones son, en casi la totalidad de los casos, de entre seis y ocho centímetros de profundidad en estado de relajación.

 

A mayor placer…

 

Al igual que lo que ocurre con los hombres, cuanto más excitación,  mayores dimensiones. Si la estimulación es realmente eficaz, la almeja se extiende para alcanzar medidas que se ubican entre los 10 y los 11,5 centímetros.

 

Pero eso no es todo. Muchos catalogan esta área del cuerpo femenino como una cavidad “amable”. Esto debido a que puede acomodarse con facilidad para alojar y abrazar a (casi) cualquier pene. Solo en casos realmente extremos, de miembros masculinos dramáticamente grandes, el tamaño de la vagina puede resultar insuficiente, dando lugar a algunas dificultades durante el acto sexual.

 

Además, no es cosa menor que la vagina puede ampliarse hasta 200% por encima de sus medidas normales durante los partos. Parece increíble pero por esta misma “entrada” salgan bebés de dimensiones considerables.

 

El tamaño de la vagina no importa

 

Si cuando se habla del pene no es importante, en el caso de la vulva el tamaño es todavía más insignificante. Es decir, amén de que no hay grandes diferencias, más o menos centímetros no aportan ni restan nada durante el sexo.

 

Lo que sí es vital para llevar una vida sexual plena, es mantener una buena tonicidad en las paredes vaginales. Esta es una condición que pueden perder mujeres con varios partos dentro de su historial. Y que además suele agravarse si los alumbramientos han sido consecutivos, sin dar espacio a la recuperación.

el tamaño de la vagina no importa santubearsex

Cuando se presenta este escenario, también suelen aparecer las insatisfacciones sexuales debido a la pérdida de sensibilidad. Lo que adicionalmente acarreará problemas de inseguridad y baja autoestima. Sin embargo, esto no implica de ninguna manera el fin del mundo. Con el entrenamiento adecuado y contando con la orientación de los especialistas en la materia, la vagina puede recobrar su estado natural.

 

Mucho sexo no es malo

 

Este es otro debate frecuente y cuyas conclusiones suelen encontrarse en los anales de los mitos y las leyendas urbanas. Es una creencia más o menos extendida, considerar que las mujeres con una vida sexual activa y con alta frecuencia (más de cuatro veces cada siete días) presentan vaginas flácidas y faltas de tono.

 

En realidad, esto suele ser inversamente proporcional. Mientras más actividad, mejor será el estado de las paredes vaginales y del órgano reproductor y sexual femenino. Claro, siempre y cuando estos encuentros no impliquen situaciones extremas o anormales.

 

De nuevo: el tamaño no importa

 

Es casi un cliché escuchar la frase “no importa lo que tienes, sino como lo uses”. En el sexo, la creatividad y la imaginación, además de una disposición consciente a disfrutar de cada encuentro, es más importante que cualquier atributo físico. Por supuesto que es necesario que exista química y complicidad entre los involucrados. En caso contrario, que el coito salga bien es una misión imposible.

el tamaño de la vagina en el sexo santubearsex

Para que la vagina reciba a plenitud la visita de cualquier cuerpo extraño (estamos hablando únicamente del acto sexual convencional, ya sea entre heterosexuales y homosexuales), debe ser previamente estimulada.

Para las mujeres el sexo va más allá de “bajarse las bragas” y acción. Hay que hacer las cosas bien. Llevarlas con calma. No es un acto mecánico.

 


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