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Relatos Eróticos

15 de febrero de 2021 by Raúl Deja un comentario

Ocio Nocturno en Ponferrada

ocio nocturno en ponferrada y en vigoEl mejor ocio nocturno en Ponferrada

He terminado mi jornada laboral. He conducido hasta Ponferrada y he llegado a mi hotel. Mañana tengo una reunión importante con varios clientes y después de darme una ducha caliente, me apetece algo de marcha. Salir con este frío a buscar putas en Ponferrada es algo que no me apetece mucho, la verdad. Voy a llamar a mi agencia y que me busquen por aquí por Ponferrada alguna chica guapa.

Pero antes de ponerme manos a la obra, me voy a presentar. Soy Alejandro, tengo 43 años y trabajo como comercial para una de las mejores marcas conserveras del país. Desde que era pequeño, siempre he visto en casa lo que esta noche ando buscando. Por supuesto mi padre era tan putero como yo, o incluso más. Además, él fue quien me llevó la primera vez al puticlub del pueblo en cuanto cumplí la mayoría de edad. Y según el, me porté como un campeón.

No obstante, esto se convirtió como una adicción para mí. Siempre quería mas y mas. Hasta el punto de llegar a realizarme rutas en mis vacaciones por lo mejores puticlubs del país. Me daba igual que fuese, rubia, morena, alta, baja….. Eso sí, la limpieza era una parte fundamental del juego. Pero no nos pongamos a soltar el rollo, y vamos a lo que vamos.

 

Esta noche toca explorar Vigo

Resulta que esta semana me toca realizar la ruta por el norte de León. Más concretamente por la comarca del Bierzo. Y como no podía ser de otra manera, tiré de buscador para encontrar mis «templos» del placer, una vez finalizada mi jornada laboral. Lástima que hacía una noche desapacible, pero se me ocurrió una de las mejores ideas.

En lugar de acudir yo de putas en Ponferrada, llamaré para que me venga a mi hotel. Así puedo darme un buen baño relajante y preparar mis juguetes. No me lo pensé dos veces y llamé.

En menos de 5 minutos la que va a ser mi compañía en las próximas horas me llama para preguntarme por la dirección del hotel. Lorena no ha tardado ni media hora y llama a mi puerta. Su belleza es impresionante, me pongo cachondo sólo de pensar en el buen rato que vamos a pasar juntos. Nos presentamos y decidimos tomar una copa para ponernos al día. Yo , como caballero que soy le doy tiempo a Lorena a que se ponga cómoda. Enseguida conectamos.

Lorena y sus artes

En cuanto Lorena salió del baño, mi boca no podía cerrarse. Ella llevaba solamente un sujetador de encaje a juego con las braguitas y liguero negro. Montada en unos tacones de vértigo. Tanto a ella como a mi, nos va empezar con algo suave y que vaya subiendo de intensidad. Vamos probando cosas, pero cada vez me daba más morbo lo que me proponía ella o propusiese yo. Lorena estaba muy implicada y cariñosa, según surgieran los acontecimientos.

Desde Besos apasionados, masajes eróticos, lluvia dorada, francés natural, todo realizado con discreción e higiene. Lo que ocurrió esa noche en el hotel, fue una de las mejores y placenteras experiencias con putas. Y eso que he tenido bastantes.

Ella es una verdadera profesional. Echaré de menos a Lorena mañana cuando parta hacia Vigo. ¿Buscas Escorts de Vigo?

 

Publicado en: Relatos Eróticos, Relatos Originales

7 de junio de 2019 by Aureliano Olivares Deja un comentario

Apps de citas: Nudes para calentarme

Procuraba estar calmado. No lo estaba logrando. Estaba estúpidamente nervioso, esperando la llegada de mi colega. “Me voy a tardar todavía un par de horas más”, escribió por WhatsApp. Te envío unos nudes, para que vayas calentando.

Estaba por preguntar a qué se refería con aquello de los nudes, cuando 15 fotografías que llegaron a mi celular me dieron la respuesta. Mi pene se puso alerta en el acto. Fue un reflejo que me emocionó e incomodó a partes iguales. Definitivamente estoy saliendo del clóset, pensé.

Había separado las imágenes en dos categorías: verga y culo. “Detalla bien cada uno de los grupos y así nos vamos haciendo una idea de cual es tu rol. Lo sabrás por lo duro que se te pondrá la polla”.

Por detrás

En las primeras siete fotos mi nuevo amigo siempre estaba de espaldas, con sus bien formados glúteos en el centro de la imagen. Algunas de las fotografías me parecieron increíbles, con un impecable sentido estético. La iluminación y las texturas estaban perfectamente trabajadas. La carga erótica no solo provenía del cuerpo desnudo: toda la composición contribuía a crear esa atmósfera.

Además, los músculos de su dorso estaban perfectamente definidos. Lo mismo que los de sus piernas. Y sus nalgas prominentes y duras invitaban a agarrar y morder. Mi amigo se emocionó… un poco

Dos de las fotografías de su retaguardia me resultaron chocantes y hasta grotescas. Estaba en cuatro patas, con el ano abierto, en una clara invitación a la penetración. Pasé de largo sin reparar en muchos detalles.

Nudes, por delante

Las siguientes ocho imágenes me pusieron a sudar instantáneamente. Mi corazón empezó a latir de manera desordenada y mi cuerpo empezó a temblar de maneras incontrolables, al mismo tiempo que híperventilaba. Llegué a asustarme, creía que me iba a dar un infarto.

Pero resulta que solo estaba terriblemente excitado. En ninguna de las diapositivas le veía la cara, tampoco me hacía falta. Lo que se mostraba era justo lo que necesitaba ver. Al ver aquellos nudes supe cual era mi rol.

Primero, me entretuve detallando su pecho esculpido por los dioses. Me imaginé pasando mi lengua por sobre su abdomen perfectamente dibujado. Por algún momento dudé: aquel cuerpo de Adonis no podía ser verdad. Seguramente había una trampa en alguna parte. Ignoré aquel pensamiento y proseguí. Me concentré en lo verdaderamente importante: su asombroso pene.

Nudes Santubearsex

Aún cuando en algunas fotos estaba flácido, su largo y su grosor no dejaban de ser intimidantes. ¿Cómo será tener todo eso dentro de mí? En las últimas fotos, su equipo estaba listo para la acción y lucía tan vasto que daba miedo. Y excitaba. Tenía que mamársela.

No sé en qué momento había empezado a masturbarme. Ya sentía como el escalofrío que antecede a la eyaculación empezaba a formarse en la planta de mis pies, cuando llegó un nuevo mensaje. Esta vez era un video pornográfico de un hombre follándose a otro con violencia. “Todavía no te conozco en persona, pero sospecho que quieres ser el que grita”.

En ese momento me vine y grité. Ya no podía seguir esperando. Desesperado, marqué su celular.

-Tranquilo papi – dijo al otro lado de la línea telefónica – Ya voy en camino.

-Ya sé lo que quiero – hablaba sin meditarlo.

-Quieres que te haga gritar, lo sé.


Apps de citas. Día 1: Nunca acabes en mi boca

Publicado en: Relatos Eróticos, Relatos Originales

20 de mayo de 2019 by Aureliano Olivares 1 comentario

Apps de Citas: ¿Cuál es tu rol?

Es más fácil tener sexo con un hombre que con una mujer. Esa fue la primera enseñanza que tuve de mi segunda aventura dentro de las apps de citas. (Aunque yo no me puedo quejar de mi experiencia con las féminas, más allá de mi bajo rendimiento). Lo segundo que descubrí es que un punto muy importante de los ligues entre parejas con el cromosoma XY, está en la pregunta: cuál es tu rol. La verdad es que no tenía ni idea. No entendía de lo que me estaban hablando.

“¿Pass o Act?”

Rápido noté que también hay cierto grado de violencia entre los cortejos masculinos en las salas virtuales de Tinder o Happn. (Si es que a aquello se le puede llamar ‘cortejos’). Prácticamente no hay filtros. Si bien las damas (algunas, no todas) parecen estar buscando al amor de sus vidas en el ciberespacio, los caballeros solo quieren follar. A las primeras.

No hay saludos. Se prescinde de las formalidades. En el 95% de las interacciones, (quizá me estoy quedando corto), ‘cuál es tu rol’ y ‘cuándo follamos’ sustituyen a los típicos ‘hola’ y ‘cómo estás».

Yo, en medio de mi más ridícula novatada. No estaba para nada seguro de qué iba a encontrar al ‘buscar hombres’ dentro de una app de citas, no sabía qué responder. Como la pregunta se repetía una y otra vez, opté por el viejo truco de responder con otra interrogante: “¿a qué te refieres?”

Ante esto, algunos se reían. Otros simplemente perdían el interés en mí. Hubo el que se sintió ofendido. “¡Tú ni siquiera eres gay!” Uno de los que parecía estar más genuinamente interesado en conocerme, (diríase más bien, en cogerme), me identificó fácilmente: “¿eres periodista?” Ante mi respuesta afirmativa, prosiguió él con su cuestionario: “Tu interés, ¿es puramente profesional o estás en una de autodescubrimiento?”. Como me tomé unos segundos para procesar lo que iba a decir, añadió: “interpreto tu silencio…”

¿Cuándo nos vemos?

Por supuesto, mi nuevo crush también era periodista. Su interés no tenía nada de profesional. Su única intención – y sin disimulo me lo hizo saber – era follarme. O que fuese yo quien le diera “duro por el culo”. Le daba igual. “Soy versátil”, admitió. “Disfruto dando y recibiendo”.

Allí fue cuando finalmente entendí a qué se referían con aquello de “¿cuál es tu rol?” “¿Pass o Act?” Es decir: pasivo o activo. A pesar de mi clarividencia repentina, seguía sin saber qué responder. ¿Quería ‘darle duro’ por el culo a un hombre? ¿Cómo sería ser penetrado? Finalmente, lo único que se me ocurrió decir fue: “creo que también son versátil”.

“Vamos a descubrir cuál es tu rol”

No sé si lo recuerdan, pero ya les había dicho que tenía una habitación rentada hasta la mañana siguiente. Mi round de sexo con la abogada (que perdí por nocaut apenas sonó la campana), había durado menos de una hora. Incluyendo el tiempo que a mi equipo le tomó recargar energías.

Por otra parte, en dos días que tenía lejos de casa, mi novia solo se había molestado en enviar un único mensaje: “aterrizamos, estamos bien”. Del resto, no sabía más nada de sus aventuras caribeñas en Playa Del Carmen.

Mi crush, mi colega, también trabajaba en un diario y al igual que yo, le tocó laborar en Semana Santa. Aunque aquel día ya yo no tenía más nada por hacer y él debía ir a cubrir un evento hasta entrada la noche.

“¿Cuál es tu rol?” Estaba por descubrirlo. Se los cuento después…

Publicado en: Curiosidades, Relatos Eróticos Etiquetado como: Apps de citas, Sexo

9 de mayo de 2019 by Mayra Deja un comentario

Manual secreto de un buen amante


A veces me detengo a pensar el por qué de algunas cosas. Por qué algunos no levantan ni el polvo por así decirlo, y claro no es que sea benevolente, sino que me da pena y me parece que puedo ser así como un asesor para que aprendan a ser un buen amante. Yo le saco provecho a las desgracias del otro, ayudándolos a levantar unos ‘culitos’ y ganándome un dinerito en el interín.

Básicamente he decidido ganarle una a la vida. Bastante trabajo que pasé cuando estaba bien joven y nadie me explicaba el misterio de las mujeres. La rivalidad entre ellas no es más que una falsedad. Lo cierto es que al igual que nosotros buscan ver quien se folla a los tipos más ‘buenotes’, ganándole la partida a las otras. No sé si por envidia, celos o por satisfacción. Pero a la larga todo gira sobre lo mismo: que tan bien dotado este el galán que le ganaron a las otras.

Claro, el problema de muchos hombres no solo es que son medios despistados, sino que además o somos muy putos o somos demasiado descuidados. No hay término medio. En ese sentido sí le doy la razón a las mujeres, donde dicen que el hombre pasa de verde a podrido sin madurar. Y los pocos que maduramos o mejor dicho, aprovechamos que creen que sí crecimos, pues somos menos. Los demás como pobres diablos miran desde la banca a la distancia el goce del otro.

Tips básicos de conquistas

Sexo Casual, libre de compromisos

Por mi parte hace unos cuantos años, cuando entré a la universidad era como ellos. Ahora, pues no. Ya aprendí a usar las ventajas a mi favor. Tengo un pequeño manual, hasta ahora me ha funcionado y lo sigo aplicando. Me rijo por reglas básicas.

Nº 1: Aprender a oírlas, nunca las dejes hablando solas. Nº2: A pesar que ahora el feminismo nos invade, aún mueren por un tipo que corra a abrirles la puerta del coche, a rodarles la silla para que se levante de la mesa y que las inviten a cenar sin que tengan que pagar. Nº3: Caen rendidas ante aquel que las sorprenda con detalles, que las busque en el trabajo solo para evitarles el transporte público o las lleven a un sencillo paseo.

Son un misterio la verdad. Por no decir complicadas, pero como me las gozó. Es demasiado rico coger con una mujer que se derrita en tus brazos. Así sea solo una noche. Pero esa noche fue tuya, solo tuya y tú debes demostrarle lo que es un buen amante, eso es lo que importa. Aquí tienes la Nº4: jamás descuides sus sentimientos, hazla sentir única. Hazle el amor cuidando el más mínimo detalle Con delicadeza, pero también con rudeza.

Otra regla que no puede faltar en el Manual básico de un buen amante es observar a la distancia que le gusta. Si estudias con ella, pues ve cómo le va en clases y que le hace falta. Y si trabajas con ella, procura tener detalles cada cierto tiempo. Ninguna mujer se resiste a los detalles, sobre todo a aquellos que nacen del corazón. Si les soy sincero, más de una vez pensé que lo mío era solo porque quería levantar a determinada chica, pero lo cierto es que disfrutaba la compañía y si había sexo, pues me encantaba.

Sexo libre

Siempre y cuando no confundan sexo con relación de pareja no hay problema. Por mi han pasado muchas, la verdad. Pero en mi alma ninguna se ha quedado hasta ahora. A veces creo que él piensa por sí mismo. Un momento, no les expliqué. El gran pipe, ese cuando escoge, bueno, se aplica el dicho de «donde pone el ojo, pone la bala».

En esos momentos el único que piensa es él, yo soy solo un accesorio. Siempre eso sí, tratándolas bien. Con dulzura, oyendo sus necesidades, complaciendo las ausencias de su alma hasta conseguir su cometido. Sin engaños. Yo les soy claro, regla Nº6: Ofrecerles un pipe donde llorar y si ellas aceptan su consuelo es su responsabilidad.

Jugando la última Baraja bajo la manga

Me muestro tal como soy, sincero, detallista y atento. Esas son las claves. La mayor parte de las veces mi manual funciona, salvo con ella. Que chica tan misteriosa. Ni siquiera voltea si le hablo, es una dura. Definitivamente no le cuadro, cree que soy un mentiroso o algo peor.

manual de un buen amante

Tanto es el problema que ella ni me mira, así que sigo con lo mío. Apoyando a la chica que lo necesite y observando a la distancia a la que me mueve el piso. He decidido estudiar a fondo el caso, porque no puede ser que ella se me escape. Tengo ya un mes planificando la estrategia para caerle con todo. Ya se acerca la noche de festejos por aniversario en la universidad, así que ese será mi momento ideal.

Esa mañana me levanté temprano, afeitado y arreglado. Decidido y con los planes trazados. Me reuní con mis socios en el plan para que no quedé ningún cabo suelto. Ya pagué las flores, el chico que canta, la moto y demás. Nada pero nada puede salir mal.

A paso firme camine hacia ella, vi por el reojo que ya venía el chico de la moto. Se interpuso entre ella y yo llamándola por su nombre. Ella que pretendía ignorarme se descolocó porque el motorizado pregunto fue por ella. Yo me agaché a amarrarme los zapatos y oí cuando el motorizado le dijo: «¿Eres Maribel? Tengo dos invitaciones que envían para ti, pero debes escoger cuál recibir». Miro extrañada alrededor, pero decidió seguir el juego, pensando que era una broma.

Bien, dado que escogiste viernes recibes este sobre. Por favor firma por aquí. Sonrió levemente y firmó. Al abrir decía: A las 9.00 pm, en la plaza principal de la universidad te espera un coche rojo para llevarte a tu cita. ¿Aceptas? Al levantar los ojos y ver que el mensajero no se había ido, le dijo: «supongo que debo darte la respuesta a ti, ¿cierto?» Él chico solo movió la cabeza en señal de aprobación. «Está bien, acepto. Quiero ver hasta donde llega la broma.»

manual de un buen amante

El motorizado saco una caja grande forrada con un lazo rojo que decía «Gracias». Al firmar como recibida está vez la moto se despidió y se fue. Ella quedó tan descolocada que fue mi oportunidad de saludarla como si nada. Estaba tan impresionada por las sorpresas que devolvió el saludo amablemente y me pidió si podía ayudarla con la caja. A lo que por supuesto, acepté lo más rápido que pude.

La acompañé a su dormitorio, dejé la caja sobre el escritorio y me despedí como si nada. Sonrió me dio un beso en la mejilla y cerró tras de mi la puerta. Se olvidó de sus clases el resto del día. No la vi salir de su residencia hasta la tarde, cuando me llamó el músico contratado para avisar que empezaba la función. En plena plaza, justo cuando ella iba caminando con el hermoso vestido rojo de la caja y la rosa en la mano, comenzó un juego de luces. Se escuchó de fondo una guitarra y el músico comenzó a cantarle.

No todos los finales felices son para siempre

Ella no entendía nada de lo que pasaba, pero justo su sonrisa me hizo entender que lo había logrado. Subió al auto que la llevó al más hermoso hotel de la ciudad, con un impresionante restaurant en la entrada, con reservación privada solo para ella por ese día. Desde que bajó del coche hasta que entró, todas las atenciones eran para ella.

Al fin, inmerso en una ola de pánico, me aparecí vestido con un elegante traje negro, con una Cala blanca en la mano, su flor favorita. Le sonreí, le ofrecí la mano y le susurré «ahora dime que no lo logré. Un día dijiste que con alguien como yo jamás saldrías y ahora ¿qué piensas?»

Al fin mia. Me la cogí por todos lados

Me ofreció sentarme, conversamos por un buen rato. Reímos, comimos, pasamos un momento agradable. Cuando yo sútilmente iba a invitarla a la habitación, se me acercó murmurando al oído «subamos que ahora la noche comienza». Follamos por toda la suite, no hubo orificio donde no estuve. Me mamó la polla hasta el cansancio…

Acabé dentro y fuera de ella varias veces. Le chupe las tetas, la volteé por delante y por detrás todo lo que quise. Jamás pensé que la noche sería tan exitosa. Le chupé la vagina cuanto y como quise, marque mi territorio en todo su cuerpo. La puse en cuatro y me la cogí duro por detrás todas las veces que me lo permitió. Me sentí realizado. Cuando ya asomaba por la ventana la claridad del día, estaba tan agotado, que me quedé dormido sobre ella en el último polvo. Ambos embarrados de semen, pero liberados. O al menos eso pensaba yo.

La chica de mis sueños al fin mía. Dormí como un bebé hasta que a lo lejos escuche el sonido de mi celular. Cuando a duras penas, sin muchas fuerzas logró contestar lo único que oí fue. » ¿Estás bien? no hemos sabido de ti en tres días. ¿Qué te pasa? ¿Dónde estás?» Al medio levantarme veo una nota en la mesita al lado de la cama: «Mi tarifa por noche son mil euros, contigo fueron tres días y por lo rico de la sorpresa te lo dejó en dos mil. Besos, búscame cuando quieras follar rico»

Manual de un buen amante

Publicado en: Relatos Eróticos, Relatos Originales Etiquetado como: buen amante, conquistas, detalles, follar, hombre, hotel, liberal, manual secreto, manual sexual, mujer, pene, pipe, prostituta, puta, puto, Sexo, tetas, tirar, Vagina

25 de abril de 2019 by Aureliano Olivares Deja un comentario

Apps de citas. Día 1: Nunca acabes en mi boca

Estaba resignado. Pasaría una semana santa solo y triste. Condenado a trabajar en el periódico redactando notas de interés turístico. Con mi novia escapada con una amiga a Cancún y con todos los Piratas del Caribe navegando a su alrededor para ligársela. No había mucho por hacer. Serían cuatro días de mucho sexo. Pero no para mí. (O eso es lo que yo pensaba).

Un colega de la redacción me sugirió que, como estaría unos días de soltero, aprovechara y saliera de pesca a unas Apps de citas. “Haz que las cosas pasen”, me dijo. Y vaya que sí pasaron. De hecho, pasó de todo.

La abogada

No tuve que esperar mucho tiempo para conseguir un ligue. Intercambio de “holas” y oh, “tienes un crush”.

– ¿Cómo estás?

– Bien, y tú.

– Muy bien, gracias.

– Oye, sí que estás guapo  

– ¿Qué buscas en las Apps de citas?

– Pues, si te soy honesto: mucho sexo

– ¡Qué bien! Yo también

Dos horas más tarde me estacionaba en un discreto motel del sur de la ciudad que no conocía, pero que mi crush sí. Ella era de piel morena muy oscura y brillante. 1.80 metros de alto. Esbelta, con grandes (muy grandes) senos y unos glúteos majestuosos y perfectamente formados. ¡Qué culo!

La verdad no me tuve que esforzar mucho. Apenas entramos a la habitación, ella tomó el control. “Yo soy la ley”. Ante aquella morenaza imponente, lo único que alcancé a decir fue: “haz de mí lo que quieras”. Y vaya que sí lo hizo.

Apenas cerró la puerta me empujó contra una pared. Me desabotonó la camisa y el pantalón, mientras me besaba con violencia. Su lengua (¡qué lengua!) exploraba a placer todos los confines de mi boca.

Sin despegar los labios de mi cuerpo, fue bajando por mi nuca, se entretuvo un rato en el pecho, me mordió con fuerza ambos pezones, luego se detuvo unos instantes en el abdomen, hasta que llegó a mi polla. (¿En qué momento me había quitado los pantalones?)

Ha sido la mejor mamada en la vida. Al principio, suave y delicada. Su gran lengua (ya les había dicho que era sensacional su lengua) se limitaba a acariciar la punta descubierta de mi erecto pene. Luego los recorridos empezaron a hacerse más largos, hasta llegar a la base, a las bolas.

Ya no era delicada, era brusca. Sus labios succionaban a placer, mientras que sus dientes empezaron a hacerse sentir. Ya no podía aguantar, las venas de mi vasto miembro parecía que iban a reventar. Todo yo iba a reventar.

– Todavía no – me ordenó.

Sí, ella era a ley…

Pero no pude aguantarme y acabé. Eso le molestó mucho. Se levantó y me abofeteó. Luego me beso con rabia, traspasando todo el esperma que yo había derramado dentro de su boca a la mía. Esto me desconcertó un poco. Era una situación realmente incómoda.

– Esto para que más nunca acabes en la boca de nadie… a menos que te lo pida

Me agarró por el pene y me llevó a rastras hasta la cama de la habitación. Me lanzó sobre el colchón y se sentó sobre mí.

– Tienes cinco minutos para que tu amigo se recupere. Sino, te caerá la ley

¿Con qué loca me había metido? Desde la posición en la que estaba podía contemplar sus maravillosos senos, coronados con unos prominentes pezones negro azabache. Grandes, erectos.

– ¿Quiéres? – me preguntó, sosteniéndolos uno en cada mano. Evidentemente orgullosa de sus lolas.

Mi turno

No me dio tiempo de responder. Cuando reaccioné, sus pechos estaban sobre mi cara. Yo mordía, besaba, lamía sin consideración. Ella se movía de un lado a otro para que yo llenara con mi saliva ambos lados. Consideré que ya era tiempo de tomar el control. Me impulsé para quedar yo encima de ella y seguí comiéndome sus senos largo rato. Su cuerpo se contorsionaba bajo el mío. Empezó a gemir cada vez más alto. Le gustaba.

Apps de citas senos Santubearsex

Sin escalas bajé hasta su sexo e introduje mi lengua dentro. La textura de sus paredes era muy delicada. ¡Qué sabor! Ahora sí gritaba. Pedía más.

Métemela, ya

Sí, ella era a ley. Ella mandaba. Sus deseos eran órdenes. Se la metí hasta el fondo. Sin atenuantes, sin vergüenza. “Sí, sí, sí…” No dejaba de gritar.

Mi dominio efímero se diluyó en ese instante. Con una facilidad pasmosa me lanzó sobre la cama, quedando otra vez encima. Con mi polla dentro, danzaba alegremente, meneando salvajemente sus caderas de un lado a otro. Dolía, por un momento llegué a creer que me la iba a arrancar.

De nuevo no fue mucho lo que puede aguantar. Ella me lanzó una mirada condescendiente y se levantó.

– Me voy a bañar – dijo.- Pero no me sigas. No te lo mereces.

Nunca me había sentido tan derrotado. No me quedaría con esa. Buscaría la revancha. Pero para completar mi ridículo, me quedé dormido. Cuando me desperté, se había ido. (Ya sé lo que están pensando: no me robó nada).

Apps de citas, Día 2

Después de tomar una ducha, considerando que tenía la habitación rentada hasta la mañana siguiente y que mi novia estaba a miles de kilómetros de distancia, decidí salir de pesca otra vez en las apps de citas. En una de ellas, tenía mensajes de varios hombres. (Había marcado que estaba interesado en hombres accidentalmente. ¿De verdad fue un accidente?).

Siempre había sentido curiosidad de probar con un hombre. Quería saber que se sentía… mamar, ser penetrado. (Alguna vez, llenando una encuesta de una revista, me definí a mí mismo como “heterocurioso”).

Pero, ¿estaba preparado para dar el paso? Se los cuento después…

Publicado en: Relatos Eróticos, Relatos Originales Etiquetado como: Apps de citas, relatos eróticos, relatos originales, Santubearsex, Sexo

25 de febrero de 2019 by Kevin Bob Deja un comentario

La vecina del Ático – Segunda Parte

Le quité la blusa y Pili se arrodilló frente a mí, me estuvo chupando la polla hasta ponerla otra vez bajo riesgo de eyacular. Cuando estaba en la últimas la saqué de su boca y acabé meneándome en frente de su cara. La frente, su pelo y sus tetas recibieron mis chorros.

Ella repartió la leche de sus tetas por los pezones y la de la frente la sacó y la chupó con los dedos. La cogí de las axilas y la levanté con la mirada tan sensual con que se había chupado los dedos. La levanté a la mesa del comedor y le subí la falda por delante, le separé las rodillas y hundí mi cara en su coño.

Era primerizo en muchas cosas mas el instinto me llevaba de la mano y parecía que bien llevado pues Pili empezó a gemir hasta que se corrió en mi boca.

Un aniversario inesperado

 

No dejé de pulsar con la lengua su clítoris hasta que ya no podía controlarse. Saltaba en la mesa y se deslizaba por ella intentando escapar de los impulsos tan feroces de mi lengua. Quedó con las piernas colgando, el coño cubierto de vello moreno, y los muslos húmedos de los flujos que le habían salido cuando la follaba.

Me dijo que la dejase de esta forma, que no le hiciese aguardar a mi madre y me pasé a casa. Mi madre me esperaba a fin de que le colgase unas cortinas.

Mi aniversario estaba cerca y mi sorpresa fue que vinieron a felicitarme Pili y su marido Pedro. Realmente todos y cada uno de los cumpleaños que recordaba me hacían un regalo y antes seguro que asimismo mas el de este día me dejó asombrado.

Me trajo un reloj de pulsera deportivo con varias esferas de una marca suiza de primera. Debía costar una fortuna. Lo trajo en la mano, sin etiqueta ni nada. Mi padre cuando lo vio abrió los ojos admirado y mi madre puso el grito en el cielo.

– Pedro, ¿qué has hecho?. Eso es una barbaridad. – le espetó mi madre.
– No creas. Es falso. Se lo he comprado a un vendedor ambulante mas me ha semejado que daba el pego bien y se lo he regalado a José. De esta manera alardeará con sus amigos, no vale nada pero… no lo pierdas, ¡eh!.





Un reloj original y el premio

Yo no comprendo de relojes y menos de aquella marca tan exclusiva. Los había visto en revistas mas eran intocables. Además de esto pesaba bastante y se notaba de calidad.

Era una buena imitación. Se lo agradecí tal y como si fuera bueno de verdad y comimos juntos en mi casa. Estuvieron toda la tarde porque había partido de pelota y mi padre como era muy forofo había comprado un televisor que parecía una ventana.

Al día después como era casi costumbre con cualquier excusa pasé a casa de Pili, me llevó a su habitación y me hizo sentar en cama. Del cajón de la mesa sacó un paquete envuelto de regalo.

Adentro había una caja, era la caja original del reloj con su garantía y todo. Me di cuenta que el reloj que me habían regalado era genuino mas habían hecho esta escena a fin de que mis progenitores no lo rechazaran. Abracé a Pili y la besé.

Jamás había besado a una mujer en la boca y menos a una mujer madura pero sentí que aquellos besos sólo los podía dar una mujer de verdad. Me devoraba con la lengua y sus labios me sabían a gloria, la caja del reloj quedó a un lado de la cama en el momento en que me tumbé sobre ella.





Pili es la que lleva el ritmo

La iba a follar hasta fatigarme pero ella esquivó como una anguila y me dio la vuelta. Sentada encima me inmovilizó mientras que se quitaba la ropa.  Aquellas tetas que habían jugado al escondite conmigo ahora estaban sobre mí y mi polla debajo del coño de Pili.

Ella se movió, derecha, izquierda y adentro y mi polla desapareció en su coño. La sensación fue placentera al máximo.  Ahora iba a saber lo que era follar con una mujer.

Me hizo probar todas las disciplinas. Movió, giró y brincó sobre mí. Llegaba hasta casi sacar el capullo mas se dejaba caer hasta hundirlo en ella. Me llevaba al límite y frenaba lo bastante a fin de que yo me repusiese, se dio la vuelta y se sentó al revés.

Vi como mi polla entraba desde atrás, me obligaba a tener la polla forzada pero de este modo frotaba más dentro de su vagina. La espalda le goteaba sudor y su corta melena se agitaba como si cabalgase de veras.

Lucha de titanes

Esta vez fue la que se corrió primero. Yo había aprendido lo suficiente para aguantar los envites y estaba contento. Se escurrió de mi polla y fue reculando hasta poner su coño sobre mi boca y atrapar mi polla con la suya. Me comió la verga al unísono que le amasaba las tetas y lamía los jugos que salían de su vagina. Era su segundo clímax en el momento en que me corrí en su boca, se agarró a mis muslos y no me dejó.

Fue una lucha de titanes pues yo tampoco dejé de lamer el clítoris a pesar de que con las piernas abiertas completamente quería separarse. Quedamos tendidos. La caja del reloj se había caído al suelo abierta con la garantía rellenada en la fecha de mi cumpleaños.

Pedro siempre y en todo momento trabajaba por la mañana y era el rato en el que estábamos seguros en casa. Por la tarde se ponía a ver la tele o salía al bar a tomar algo con los amigos. Entonces yo procuraba no ir a casa de la vecina pero aquella mañana cuando estaba comiéndole las tetas a Pili en el sofá se abrió la puerta y entró su marido.





El marido en el sofá roncando

Se me abrió la tierra debajo de los pies. Pili se tapó como pudo la camisa y yo me cubrí la erección que llevaba debajo del pantalón.

– Uf, estoy agotado, voy a darme una ducha y luego me acuesto, he estado toda la noche sin parar.
Entró en el baño y al volverse Pili cara mí me di cuenta de que se había abrochado los botones mal.  Me ahuyenté y se lo afirmé. Ella corrigió el fallo y me contó que Pedro había alterado el turno a un compañero y había salido con el taxi toda la noche. Miramos la puerta del baño, yo con terror y ella con confianza.

– Se está duchando puedes seguir un poquito más. – susurró ella.
Se había vuelto a abrir la camisa. Las dos tetas rojas de mis chupadas me llamaban otra vez. Confié en la seguridad de Pili y enterré la cara en el canalillo. El agua estuvo cayendo un buen rato y Pili me paseó la cara por las dos tetas.

Al fin se cerró el grifo y al instante salió Pedro metiéndose en la habitación. Pili esperó unos minutos, después se acercó de puntillas y abrió un tanto la puerta. Desde allí se le oía roncar como un oso, vino al sofá y se subió sobre mis piernas.

Podemos proseguir otro rato, no hay peligro está roncando, desde acá lo vamos a oír.

Me clavó las uñas en la espalda

Frente a la seguridad de Pili me confié, me bajé los pantalones y calzoncillos de una vez hasta los tobillos. Ella cogió mi polla la mojó con saliva y se la metió en el coño dejándose caer apoyándome las tetas sobre mi pecho, pasó los brazos por mi cuello y al oído me susurró.

– Voy a follarte como a mí más me agrada, no te preocupes. Relájate que yo me encargo de todo.
Yo intentaba subir las caderas para que le entrara más la polla. Ella controlaba el ritmo. Cuando la quería toda metía el trasero entre mis muslos y se la hundía hasta los huevos. Me clavó las uñas en la espalda cuando se corrió. Debí taparle la boca para que Pedro no se despertase y cuando se alivió me afirmó que ahora se la metiera lo más hondo posible.

Se apoyó con los codos en el asiento y elevó el culo en el borde. Le metí la polla en el coño desde detrás cogido a su cintura, jadeaba y gemía con la cara pegada a la lona del sofá. Cuando me iba a correr chilló.

– ¡No, José, no te corras adentro!
Me salí en el último instante y le duché la espalda con leche caliente, desde la habitación proseguían los ronquidos.

Una tarde la pareja vino a mi casa, mi padre estaba afuera y los 2 traían una caja.





Configurar el PC

Mira José, le he hecho un regalo a mi mujer. Ha sido una buena ocasión, se lo he comprado a un tipo que trapichea con cosas. Como sé que tú entiendes de ordenadores quiero saber si me han engañado.

Destapé con curiosidad el bulto, el PC era una maravilla. De marca genuina americana con muchas posibilidades. Miré al mío, ya lo tenía hacía muchos años y era heredado de algún amigo de mi padre. Le conté que era una compra estupenda y que me ocuparía de ponerlo en marcha y configurarlo. Pili afirmó que como deseaba aprender yo le podía enseñar y si me hacía papel podía estudiar con él también. Mi corazón brincaba de gozo, siempre y en toda circunstancia había mirado los catálogos para poder ver lo que podía hacer mas poder trastear con él…

A mi madre le encantó, al verme tan emocionado no tuvo más que agradecer el ofrecimiento y animarme a enseñarle a manejarlo a Pili.

El día que pasé a poner en marcha el ordenador Pili me afirmó que realmente el computador era para mí. Su marido me lo había comprado porque sabía que el mío era un trasto.

Porno en el ordenador

Había ganado bastante en un viaje y se había acordado de mí. Habían dicho esto para que estuviera una temporada con él en mi casa y después ella se rendiría al no entenderlo y te lo cedería a ti. Todo esto me lo afirmaba sentada sobre mis piernas abrazada a mí. La besé y ya iba a procurarle las tetas en el momento en que me paró y me dijo.

– Lo primero es lo primero, ahora debes ponerlo en marcha para que cuando venga Pedro lo vea funcionar.
Me tuve que soportar y no poder agradecérselo en ese momento. Me puse con él y al rato ya iba todo, ni yo imaginaba tanta velocidad y calidad de imagen. Al rato vino Pedro, se lo enseñé y le encantó. Pili estaba en la cocina preparando la comida y Pedro se me acercó y con cierta complicidad me dijo…

– ¿José, es cierto de que con el PC puedes ver mujeres desnudas?
– Claro y mucho pero, se pueden ver hasta parejas follando y todo.
– ¿Sí, a ver enséñame algo?

Me conecté a las páginas porno que me sabía de memoria.  En ellas había aprendido una parte de lo que le hacía a Pili y en la mejor le enseñé las categorías de porno que habían por orden alfabético.





El cornudo y las casadas follables

Le aconsejé la de chicas de dieciocho a veinte años. Él prefería ver a mujeres casadas. Le busqué las páginas de MILF, casadas “follables” y le gustó más. Se animó y me pedía más y cuando vio la página de tríos le encantó. La pasé veloz mas él me apuntó con curiosidad la de cornudos. Tuve que abrirla. En ella el marido miraba desde lejos como un negro con una polla enorme se la metía a su esposa pelirroja.

Quise quitarlo por vergüenza mas el me afirmó que quería ver de qué manera quedaba, yo me sabía el final de más pero tuve que aguardar a que el negro se corriera dentro de la pelirroja mientras el marido se hacía una paja. Al acercarse Pili se terminó la sesión de porno y me fui a mi casa.

En la siguiente vez que visité a Pili con la disculpa del PC me dijo que Pedro le había contado las cosas que se podían ver. Me sorprendió aquella confesión mas en un matrimonio hay confianza. Frente a la insistencia de Pili le busqué alguna más apropiada para ella, pensé en masajes con final feliz.





El viaje de mis padres

En ellas chicas con unos cuerpos esculturales recibían unos masajes en el coño que las hacía correrse y muchas de ellas aprovechaban las pollas de los masajistas y se los follaban sobre la camilla. A ella le encantó a la vez que me acariciaba el pecho, me pidió más. Su marido le había recomendado los tríos pero los pasé veloces. Me insinuó lo de los cornudos, no sabía que pensar.

Eso era un tema muy frágil y prefería enseñarle a madrastras follando a los hijastros. La cosa quedó en el aire mas no veía claro, el caso se complicó cuando mi padre le afirmó a mi madre que le había salido en el camión un viaje a Noruega y que podía irse con él, estarían unos días fuera y lo pasarían realmente bien. La ocasión era perfecta para ellos, a mi con toda confianza me aconsejaron que pasase a comer a casa de Pili y que durmiese en mi casa.

A Pili y Pedro les pareció ideal y la primera noche me agasajaron con una cena singular, comimos y tomamos lo que deseamos. Pedro estaba alegre y Pili bellísima. Me dijeron que de irme a dormir a mi casa solo ni charlar, me quedaría con ellos todo el tiempo del viaje. Entre plato y plato Pili me cogía la mano y me acariciaba. Pedro me miraba y sonreía, yo intentaba esquivarla y me ponía rojo.

Una cena con sorpresa final

Salió la charla y el tema del porno. Me alabaron de mi habilidad con el PC y de paso me dejaron ver que sabía todo sobre porno a fin de que no estuviese apocado. Pasamos al sofá y Pili se sentó entre los 2. Su marido le pasaba los dedos por el cuello y le acariciaba el pelo por la nuca.

Pedro alababa el vestido tan bonito de su mujer y me lo enseñaba incluso le levantaba el escote a fin de que mirara adentro. Pili lógicamente no llevaba sostén y se le marcaban los pezones en la tela. Pedro le atrapó uno y me señaló el otro para que se lo cogiera. Me quedé paralizado pero Pili me cogió la mano y me la llevó a su pecho. Cuando sintió de qué manera lo apretaba se volvió cara mí y me besó en la boca. Fue un pico pero mi polla comenzó a crecer.





En la habitación

Pedro recibió otro beso, éste con lengua y todo. Pili se dejó caer los tirantes del vestido y en sus tetas quedaron la mano de Pedro y la mía, entre los 2 comenzamos a amasarlas.

Parecía una gata en celo y puso una mano encima de cada polla. La primera que salió a la luz fue la de su marido. Se la sacó de forma directa pues no llevaba calzoncillos. Me asusté al verla, era una polla casi el doble que la mía. Cuando sacó la mía las meneó las 2 a la vez, se escurrió del sofá y nos juntó a los 2, alternaba en su boca una polla o bien la otra. Pedro había pasado un brazo sobre mi hombro en plan de “colega” y recibíamos la mamada que nos repartía Pili.

Ella con las pollas en la mano tiró de nosotros y nos llevó a la habitación. Pensaba que la cosa no iba a salir bien, no confiaba en Pedro. Hasta ahora era un tanto de tonteo producido por el champan y el ron mas irse a la cama los tres…

El marido cornudo

La duda se aclaró cuando Pili subió y me invitó a mí pero a mí sólo, se sentó en un sillón en una esquina del cuarto, Pili me afirmó al oído.

– Mi marido es un cornudo, disfruta viendo cómo me folla otro hombre. Me lo tenía prometido desde mi cumpleaños mas no te veíamos todavía preparado. Hoy me vas a follar como te gusta y él gozará viéndonos.
– ¿Sólo mirando?
– Sí es voyeur, como mucho se va a hacer una paja o me solicitará que se la haga .
– ¿Estás segura?
– Como es natural, le gusta que me follen y cuanto más duro mejor.

El marido por su cuenta se había desnudado y con las piernas estiradas en el sillón se estaba meneando la polla enorme. Pili me abrazó y me tumbó en la cama. Se arrodilló junto a mí y se metió la polla en la boca. Intentó ponerse de culo a su marido a fin de que viera cómo me comía el coño de Pili.





Crema lubricante para la otras partes

La polla de Pedro asomaba más del doble sobre el puño cerrado. Pili sabía lo que más le agradaba a Pedro y procuraba hacerlo.  Montó sobre mí y le enseñaba de qué manera mi polla se hundía en ella. Cómo sus labios se replegaban al entrar mi verga en la vagina y salían arrastrados con ella. Me dejó tomar la iniciativa y se puso a 4, me puse detrás y se la hundí de un golpe. Pedro sonrió satisfecho.

Al ver de que forma me movía adentro de Pili se levantó. Se acercó, y me quedé helado. Con aquella verga en 45º no podía aguardar nada bueno. Aguardaba que de un manotazo me quitara del coño de su mujer arrepentido de mirar únicamente. El marido fue a la mesita a la noche y buscó, sacó un tarro y me lo dio. No entendí la indirecta. Pedro lo destapó, se llenó los dedos de crema y la repartió entre las nalgas de Pili.

– No Pedro, eso no, sabes que no me gusta, en eso no habíamos quedado .
Pero Pedro no hizo caso y dejó el tarro sobre las nalgas de Pili. Se sentó otra vez y me ordenó que siguiera yo. No me dejó elección. Cogí el tarro, estaba fría la crema mas terminé de repartir por todas las nalgas y me fui acercando al trasero.

Movimientos sincronizados

Ella se movía para evitarme mas yo estaba decidido, Pedro me lo ordenaba y a mí me atraía la idea. Me puse abundantemente en la polla y la dejé en la entrada. Pili no se estaba quieta y miré a Pedro. Me hizo la señal de que le diera una nalgada con la mano. Le di suave, era más una caricia que un castigo mas el insistió al ver que ella no se paraba. Le azoté más fuerte. Tanto que estalló en la habitación. Entendió enseguida que iba de verdad y se resignó.

Apoyó la cabeza en la sábana y con las manos separó los cachetes del culo. Me aferré a su cadera y presioné. El capullo se aplastó deformándose pero poquito a poco fue venciendo la resistencia que hacía intentando evitarlo pero cuando se persuadió de que lo mejor era relajarse el capullo se coló de cuajo. 2 empujones más y ya estaba pegado a ella.





Pili emparedada

Pedro aplaudía con las puntas de los dedos. La polla le había crecido aún más, estaba muy excitado. Pili gemía de gusto y había olvidado el primer instante, ahora precisaba más.

– José, métela más, hasta adentro, no pares y aunque llore no me hagas caso, necesito más polla.
– Deja de preocuparte te daré toda la que tengo.
– Síí, toda, necesito toda y más.

Cuando afirmó “más” Pedro se dio por mencionado y se aproximó a nosotros. Me hizo gracia que me pidiera permiso a mí, precisamente a mí que estaba metiéndole la polla por el trasero a su mujer. Se lo di claro. Rodé sobre la cama y me tendí bajo Pili. Esta boca arriba tenia insertada mi polla en el culo pero sus piernas abiertas invitaban a cualquiera. Y allá estaba Pedro para solucionar el inconveniente.

Se aproximó y se subió a la cama entre las piernas de su mujer. Noté el paso de la polla de Pedro por la vagina de su mujer. Paralela a la mía. No dejaba de pasar carne junto a mí, noté el glande duro y con un borde muy afilado y después el tronco interminable me sobrepasó. Era más larga que la mía y la vagina muy flexible, cuando la tuvo adentro me dijo por encima del hombro de Pili.





Clímax y más clímax

– Ahora te toca a ti José, muévete primero.
Pedro no se dejaba caer sobre Pili y me podía mover con el peso de la chavala encima. Empecé a entrar y salir en su culo, ella con las piernas totalmente abiertas no ponía ningún obstáculo a fin de que llegara hasta el fondo. Cuando Pedro se incorporó al ritmo, Pili se deshacía en gemidos y jadeos, se corrió al poco pero Pedro me guiñó un ojo para que siguiéramos.

Sabía que su mujer no tardaría en tener otro clímax y de este modo fue, éste más violento. Ahora era la que se movía entre nosotros como en un emparedado. Yo la sostenía de la tetas para que no se saliese y se deslizaba sobre mi arriba y abajo. Las dos pollas entraban y salían al mismo tiempo y ella tremía de espasmos. Se abrazaba a Pedro o bien me cogía la cara a mí. Él tenía una resistencia de semental. No se corría ni se le notaba intención de hacerlo.

Notaba a través de la enclenque barrera que nos separaba sus venas hinchadas y sus palpitaciones. Parecía un reloj de péndulo adelante y atrás sin parar. Pili ya había dejado de rogar que paráramos pero Pedro seguía y yo con relativa comodidad. El tacto sedoso del recto de Pili no tenía tampoco prisa. La chica lloraba mas suspiraba hondamente cuando le llegaban en el fondo las dos trancas.

Un corrida a dos

Pedro me preguntó levantando las cejas como iba. Le dije que bastante bien y me contestó que cuando quisiese que me corriese, él me podía esperar. Yo comencé a apresurar y me prosiguió. Me moví y Pili apretaba el esfínter sobre mi tronco. Abrí los ojos a Pedro indicándole que iba a eyacular. Me afirmó que ya lo había sentido y empezamos un esprint para ver quien se corría ya antes.

Le gané por poquísimo pues sólo salió el primer chorro de leche cuando él le llenó de semen el coño, la chica chapaleaba en su interior de leche caliente.

Pedro tuvo la deferencia de abrazar a Pili y darse la vuelta. Pude salir pegado a ella. Ahora Pedro era el que estaba debajo y encima, las piernas de Pili abiertas descansaban alrededor de las de su marido. Con el trasero abierto proseguí moviéndome hasta correrme otra vez en ella. Ya la polla de Pedro se había salido y su trasero era solamente mío. Resbalaba sobre el cuerpo de Pedro al compas de mis metidas.

Ya no se quejaba, sólo gemía lastimosamente, entre las piernas de los tres se hizo un charco de leche y flujo de la mujer. Pedro salió de abajo de Pili como pudo y se quedó tumbada boca abajo en cruz, se me aproximó al oído y me murmuró.





Divina juventud

– Si te has quedado con ganas luego se la metes otra vez, en esa postura no se enterará hasta tenerla adentro.
– Gracias pero no sé si voy a poder.
– Jajaja, por ti queda.

Chocamos los “cinco” como buenos amigos y salimos al salón. Me contó que el día que llegó y nos pilló ya sospechaba algo y se hizo el dormido. Siempre y en todo momento habían tenido la fantasía de joder con otro. Queríamos probarlo todo, como cornudo o en trío y mira por donde lo hemos hecho todo en una noche.

Al rato salió Pili de la habitación, el pelo deshecho y el rímel de los ojos corrido pero sonriente y me preguntó.

– ¿Qué tal José, lo has pasado bien?
– De maravilla, ha sido un sueño.
– A mí asimismo me ha gustado, por cierto, ¿cuantos días estarán tus padres fuera?, lo digo por el hecho de que van a ser unos días muuuy intensos, ¿verdad chicos?

La vecina del Ático – Segunda parte










Publicado en: Relatos Eróticos

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