• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

SantubearSex

  • Juguetes
    • Masturbadores Masculinos
    • Bombas de Vacío
    • Vibradores
    • Penes
    • Bolas Chinas
    • Anillos Pene
    • Arneses
    • Higiene Personal
  • Lencería Erótica
    • Picardías
    • Lencería Hombre
  • Lubricantes
    • Base Agua
    • Base Silicona
  • Preservativos
  • Afrodisiacos
Inicio » relatos originales

relatos originales

25 de abril de 2019 by Aureliano Olivares Deja un comentario

Apps de citas. Día 1: Nunca acabes en mi boca

Estaba resignado. Pasaría una semana santa solo y triste. Condenado a trabajar en el periódico redactando notas de interés turístico. Con mi novia escapada con una amiga a Cancún y con todos los Piratas del Caribe navegando a su alrededor para ligársela. No había mucho por hacer. Serían cuatro días de mucho sexo. Pero no para mí. (O eso es lo que yo pensaba).

Un colega de la redacción me sugirió que, como estaría unos días de soltero, aprovechara y saliera de pesca a unas Apps de citas. “Haz que las cosas pasen”, me dijo. Y vaya que sí pasaron. De hecho, pasó de todo.

La abogada

No tuve que esperar mucho tiempo para conseguir un ligue. Intercambio de “holas” y oh, “tienes un crush”.

– ¿Cómo estás?

– Bien, y tú.

– Muy bien, gracias.

– Oye, sí que estás guapo  

– ¿Qué buscas en las Apps de citas?

– Pues, si te soy honesto: mucho sexo

– ¡Qué bien! Yo también

Dos horas más tarde me estacionaba en un discreto motel del sur de la ciudad que no conocía, pero que mi crush sí. Ella era de piel morena muy oscura y brillante. 1.80 metros de alto. Esbelta, con grandes (muy grandes) senos y unos glúteos majestuosos y perfectamente formados. ¡Qué culo!

La verdad no me tuve que esforzar mucho. Apenas entramos a la habitación, ella tomó el control. “Yo soy la ley”. Ante aquella morenaza imponente, lo único que alcancé a decir fue: “haz de mí lo que quieras”. Y vaya que sí lo hizo.

Apenas cerró la puerta me empujó contra una pared. Me desabotonó la camisa y el pantalón, mientras me besaba con violencia. Su lengua (¡qué lengua!) exploraba a placer todos los confines de mi boca.

Sin despegar los labios de mi cuerpo, fue bajando por mi nuca, se entretuvo un rato en el pecho, me mordió con fuerza ambos pezones, luego se detuvo unos instantes en el abdomen, hasta que llegó a mi polla. (¿En qué momento me había quitado los pantalones?)

Ha sido la mejor mamada en la vida. Al principio, suave y delicada. Su gran lengua (ya les había dicho que era sensacional su lengua) se limitaba a acariciar la punta descubierta de mi erecto pene. Luego los recorridos empezaron a hacerse más largos, hasta llegar a la base, a las bolas.

Ya no era delicada, era brusca. Sus labios succionaban a placer, mientras que sus dientes empezaron a hacerse sentir. Ya no podía aguantar, las venas de mi vasto miembro parecía que iban a reventar. Todo yo iba a reventar.

– Todavía no – me ordenó.

Sí, ella era a ley…

Pero no pude aguantarme y acabé. Eso le molestó mucho. Se levantó y me abofeteó. Luego me beso con rabia, traspasando todo el esperma que yo había derramado dentro de su boca a la mía. Esto me desconcertó un poco. Era una situación realmente incómoda.

– Esto para que más nunca acabes en la boca de nadie… a menos que te lo pida

Me agarró por el pene y me llevó a rastras hasta la cama de la habitación. Me lanzó sobre el colchón y se sentó sobre mí.

– Tienes cinco minutos para que tu amigo se recupere. Sino, te caerá la ley

¿Con qué loca me había metido? Desde la posición en la que estaba podía contemplar sus maravillosos senos, coronados con unos prominentes pezones negro azabache. Grandes, erectos.

– ¿Quiéres? – me preguntó, sosteniéndolos uno en cada mano. Evidentemente orgullosa de sus lolas.

Mi turno

No me dio tiempo de responder. Cuando reaccioné, sus pechos estaban sobre mi cara. Yo mordía, besaba, lamía sin consideración. Ella se movía de un lado a otro para que yo llenara con mi saliva ambos lados. Consideré que ya era tiempo de tomar el control. Me impulsé para quedar yo encima de ella y seguí comiéndome sus senos largo rato. Su cuerpo se contorsionaba bajo el mío. Empezó a gemir cada vez más alto. Le gustaba.

Apps de citas senos Santubearsex

Sin escalas bajé hasta su sexo e introduje mi lengua dentro. La textura de sus paredes era muy delicada. ¡Qué sabor! Ahora sí gritaba. Pedía más.

Métemela, ya

Sí, ella era a ley. Ella mandaba. Sus deseos eran órdenes. Se la metí hasta el fondo. Sin atenuantes, sin vergüenza. “Sí, sí, sí…” No dejaba de gritar.

Mi dominio efímero se diluyó en ese instante. Con una facilidad pasmosa me lanzó sobre la cama, quedando otra vez encima. Con mi polla dentro, danzaba alegremente, meneando salvajemente sus caderas de un lado a otro. Dolía, por un momento llegué a creer que me la iba a arrancar.

De nuevo no fue mucho lo que puede aguantar. Ella me lanzó una mirada condescendiente y se levantó.

– Me voy a bañar – dijo.- Pero no me sigas. No te lo mereces.

Nunca me había sentido tan derrotado. No me quedaría con esa. Buscaría la revancha. Pero para completar mi ridículo, me quedé dormido. Cuando me desperté, se había ido. (Ya sé lo que están pensando: no me robó nada).

Apps de citas, Día 2

Después de tomar una ducha, considerando que tenía la habitación rentada hasta la mañana siguiente y que mi novia estaba a miles de kilómetros de distancia, decidí salir de pesca otra vez en las apps de citas. En una de ellas, tenía mensajes de varios hombres. (Había marcado que estaba interesado en hombres accidentalmente. ¿De verdad fue un accidente?).

Siempre había sentido curiosidad de probar con un hombre. Quería saber que se sentía… mamar, ser penetrado. (Alguna vez, llenando una encuesta de una revista, me definí a mí mismo como “heterocurioso”).

Pero, ¿estaba preparado para dar el paso? Se los cuento después…

Publicado en: Relatos Eróticos, Relatos Originales Etiquetado como: Apps de citas, relatos eróticos, relatos originales, Santubearsex, Sexo

19 de octubre de 2018 by Mayra Deja un comentario

Puta de profesión, pura de corazón. Parte II: Consecuencias

En la primera parte de Puta de Profesión, pura de corazón, les relaté mi encuentro inicial con Robert. Primer hombre que consigue hacer conmigo lo que quiere. Ahora me toca asumir las consecuencias de mis actos…


Capítulo II

Yo solo lo veía entre excitada y asustada, porque de verdad estaba convencida en obedecerlo. ¿En qué pensaba? Cuando llegue a ese hotel, yo juraba que tenía el control. Pero resultó que al aceptar aquel encuentro, ya no tenía poder sobre mí misma. Lo peor que me gustaba. Me excitaba.

Respondí bajito, casi que para mi que sí. -Buena niña, mi muñeca- aprobó él.- Ven, te voy a complacer un poquito para que no creas que soy tan malo.

Me agarró con fuerzas por las nalgas, me besó la panza y los senos. Hasta que sentí su lengua hasta el fondo de mi vagina. Pensé que me iba a desarmar. ¡Qué hombre tan sexy! En segundos ya yo estaba sometida a lo que quisiera. Estaba tan extasiada que no me di cuenta lo duro que estaba hasta que me sentó con mucha fuerza sobre su polla. Tan duro que no sabía si me dolía o me extasiaba. ¿Eran las dos cosas?

Sangre, sudor y ganas

Me besó ferozmente por todos lados, procurando no hacerlo en la boca. Yo estaba tan excitada que no lo percibí. Me empujé hacia atrás para que me besará los senos. Entendió lo que quería y rápido me complació. Sus besos tenían tanta fuerza que rompió levemente uno de mis senos. Yo gemí de dolor, él lamió toda la sangre con su lengua.

Luego se levantó conmigo encajada y caminó hasta la ducha. ¿Cómo lo hizo? ¿Estaba con Superman? Sentí el agua tibia cayendo en mi espalda, me recostó del asiento del cuarto de baño y me dio durísimo contra la pared.

candela prostituta de profesion pura de corazon santubearsex

Me ordenó que lo apretara con las piernas y que me agarrara duro. Que si me caía me iba a dar una lección y sufriría las consecuencias. Dejó se sujetarme por lo que quedé sostenida solo a su miembro. Esto pareció excitarlo a tal nivel, que olvidó que me estaba dando órdenes. Volvió a sujetarme con fuerzas por las nalgas y me cogió lo más duro que pudo, acabando dentro de mi. Su leche chorreó por mis piernas hasta el piso.

El que manda

Yo pensaba inocentemente que había retomado el control. Aún con él dentro de mi le mordí una oreja. Instantáneamente me soltó y me dio otra bofetada. -No olvides que aquí el que manda soy yo. – Sus labios dibujaron una sonrisa mitad pícara, mitad malévola. – Te sale castigo.

-¿Más castigo? – alcancé a decir.

Ordenó que me volteara. Él me agarró las tetas duro desde atrás, bajo sus manos hasta las mías y me obligó a agarrarme de las llaves de la ducha.

-Ahora asume tus consecuencias muñeca.- No me dio ni chance de respirar. Sentí toda su polla hasta el fondo del culo. Un dolor me recorrió desde la punta de mis pies hasta el último de mis cabellos. Por miedo no grité, solo me sujeté.

Tal vez dirán que estoy loca, pero me gustó. Nunca nadie me había follado como él en toda mi vida. Y estaba segura que más nadie podría hacerlo igual. Se volvió a correr dentro de mi al menos dos veces más. Tenía más aguante que un toro. ¡Era todo un semental!

Pausa

Al terminar me ordenó salirme de la ducha. Se bañó, luego dispuso que yo que hiciera lo propio porque la siguiente parada sería el jacuzzi. Mientras yo me aseaba e intentaba recomponerme bajo el agua, salió del baño, me dejo una bolsa y se llevó toda mi ropa.

Había un diminuto traje de baño. Una prenda exquisita. Robert no solo era una bestia en el sexo. También tenía un excelente gusto. ¿Qué más se le puede pedir a un hombre? Me lo puse y en efecto, era a mi medida. Estaba un poco adolorida, pero ahora es que me faltaba día. Así que me retoque en el lavamanos y salí sumisa a seguir las siguientes ordenes.

candela prostituta de profesion pura de corazon santubearsex

Lo encontré medio dormido en el agua, completamente desnudo. Se veía como un adonis. En lo que me sintió, me ordenó quitarme la parte de abajo del traje de baño y sentarme detrás de él, como sosteniendo su cabeza.

Más consecuencias

Ese hombre era tan divino, que yo como idiota hacía todo lo que me ordenaba. En lo que me senté, se hundió en el agua  y se giró. Al regresar a la superficie metió su lengua directo en mi vagina. Me lamió cuanto quiso. Luego me besó los muslos, la entrepierna, las tetas y el cuello.

De repente sin previo aviso se levantó con la polla totalmente dura y me ordenó mamársela hasta que me dijera que me detuviese. Sentí que estaba a punto de acabar cuando con brusquedad me levantó y me encajó en su pelvis, clavándome a su pene con fuerza.

Segunda pausa: sabor a chocolate

Me ordenó que me volviera a bañar, que ya íbamos a subir a la habitación. Obedecí. Al salir, tenía mi vestido sobre la banca y dos bombones de chocolate con una nota: «debes colocar los bombones en tu vagina, yo me los quiero comer apenas abra la puerta de la habitación».

Me dio gracia la petición y lo hice. Obvio que al introducir los bombones casi tengo un orgasmo yo sola. ¡Qué sensación tan divina! Los metí bien adentro para que solo con su pene o lengua los pudiese sacar.

Cuando fui a buscarlo al jacuzzi, solo estaba un camarero con una nota. – Perdón señorita – se disculpó el mozo – el señor le dejó esta nota. – Agarré el papel y leí la nueva orden que tenía para mi: «Te alcanzo, está lista para mi sino te sale castigo y nuevas consecuencias. Arriba tienes lo necesario para arreglarte. Te dejé una sorpresa. Vuelvo en una hora»

El paraíso o el infierno

candela puta de profesión pura de corazón santubearsex

En la habitación había cualquier cantidad de juguetes eróticos. Entre ellos, un pene que parecía el molde del de Robert. También látigos, arneses, lenceria sexy, de todo. Una fuente de chocolate, flores.

En el armario habían vestidos para mi. Desde formales a informales, eso me preocupó. ¿Que quería este hombre? ¿Tenerte siempre? «Tienes que asumir las consecuencias de tus actos», me dije.

Me senté en la cama, entre desilusionada y angustiada, cuando sentí un liquido que se corría de mi. Se me habían olvidado los bombones. Me levanté rápido para no manchar la cama y estar lista para lo que él quisiera. Esperé por media hora fastidiada, porque no podía ni acostarme por el regalo que había en mi interior. Debía estar caminando y con cuidado de no chorrear nada.

¿Sorpresa?

Al fin sentí la puerta. Era él, pero no estaba solo. Dios, ¡que pena! Intenté recoger todos aquellos juguetes. – Muñeca, ven acá -una nueva orden. Con toda la vergüenza del mundo salí. Colocó el dedo índice sobre su mejilla para que le diera un beso, a lo que yo fui como cordero al matadero de lo más obediente.

-Muñeca, te presento a un amigo – dijo, señalando al extraño que lo acompañaba. – Él es George. Es virgen y le prometí que lo ayudaría con eso. Así que yo me voy a sentar a ver y tú lo vas a ayudar. – Estaba estupefacta, no sabía que decir. – ¿Hiciste lo del chocolate que te deje? eso es para él.

Abrí los ojos horrorizada, le respondí que aquello no era parte del trato. Robert, muy tranquilo, me respondió que yo era suya por 24 horas y que ya había pagado.

– A mi me excita ver y como no quiero que tú te expongas a alguien que no sea de mi confianza, busqué a George que aceptó follarte frente a mi, porque a él también le voy a pagar por eso.-¿Era aquello una disculpa?- Él debe follarte frente a mi, luego ver como yo te follo y luego los tres y punto. No estoy negociando. -Definitivamente no era una disculpa. –Bueno George, haz lo tuyo. Voy a servir tragos para los tres.

Continuará…

Puta de profesión pura de corazón. Parte II.

Publicado en: Relatos Originales Etiquetado como: relatos originales, Santubearsex

13 de septiembre de 2018 by Mayra Deja un comentario

María Peregrina, ¿Beata o libertina?

Todos piensan que como mi progenitora tuvo a bien colocarme este nombre, María Peregrina, yo soy algo así como una especie de virgen María. Pero la verdad es que soy una simple mortal de veinte años, a unos días para mi cumpleaños, en el que «supuestamente» seré 100% mayor de edad. (Por ahí dicen que cuando ya tenga la mayoría de edad nadie podrá mandarme, ya les diré si es cierto).

Por lo pronto, soy la mandadera de mi señora madre y en el cole soy algo así como un ejemplo a seguir por buena estudiante. Imagínense si se toman la molestia de leer mi diario, morirían lentamente. Y si de paso algo de lo que escribo ocurriese. ¡Oh, por Dios! Ahí se me execran de la sociedad. Hasta creo que me dirían hereje…

Mis días transcurren en la paz de un pueblo insulso, sin revuelos de ninguna especie. A veces, con la bruma del calor de la tarde, imagino que llega un grupo de chicos guapos y majaderos que acaban con esta pasividad. Pero bueno, a la fecha todavía nada.

Odio vestir como mojigata, pero quién se atreve a contradecir a doña María Clemencia. No puedo escoger ni la ropa interior. Ella se cree con el derecho de decidir por mí, con la excusa de que debe impartirme una buena educación. Si supiera que lo que yo quiero de regalo de cumpleaños es una buena cogida, de esas que te dejan caminando doblada en dos…

maria peregrina ¿beata o libertina?

Mi Sexy Guitarra

Todas las tardes voy a mis clases de guitarra, único espacio del día sólo mio, que puedo disfrutar sin escuchar todo lo que debo hacer. Simplemente me desconecto sin preocuparme por nada.

Mayor sorpresa me llevo cuando la tarde en que cumplía 21 años y no está el Sr. José, mi profesor, sino que hay un chico como de mi edad, con el cabello largo amarrado en una coleta, dando la clase a los niños más pequeños. Me confundí unos segundos, pero decidí esperar porque seguro mi profe iba a llegar. Llevaba ya como una media hora afuera sentada, cuando termina el turno de los pequeños y me toca a mí. No ha llegado el Sr. José. ¡Sigue el mismo niño!

Por lo que agarro valor, ese que me sobra escribiendo pero no hablando con otros. Le pregunto con un tono de voz tan bajo que hasta a mí me cuesta escucharme si esa es la clase del profesor José, a lo que él responde que ya me estaba esperando. El profesor le había dicho que yo siempre llegaba muy temprano, pero que como no me vio pensó que se me había hecho tarde.

Quedé como embobada viendo su cabellera larga y rubia. Sus rasgos finos, con una barba a medio afeitar, su camisa a cuadros y su jeans roto. Era como el hombre de mis sueños, un adonis. Él noto que me sonrojaba, me guiñó el ojo invitándome a pasar, cerrando la puerta detrás de mi, cosa que me erizo la piel. De pronto me imaginé dentro de una película porno.

Él caminó hasta el medio del salón, se sacó la camisa y se la desabotonó casi toda. Se soltó el cabello, lo desenredó con sus dedos y se lo volvió a amarrar. Yo no conseguía moverme. Ya estaba húmeda de solo imaginármelo dentro de mí. Creo que leyó mis pensamientos, porque sonrió señalando la guitarra para que la sacará y repasáramos la lección.

maria peregrina ¿beata o libertina? santubeardsex

Estaba tan húmeda que temí se mojaría toda mi ropa. -María- susurró casi cerca de mi oído – viniste a tocar, ¿cierto? A menos que tengas otros planes…

Eso me saco de mi ensoñación, aunque no sé si mucho porque atiné a responder: – Nunca es malo cambiar de planes y más si es para coger en tu cumpleaños.

Soltó una sonora carcajada que me sacó de todo éxtasis. – Niña linda, primera vez que me dan una respuesta tan original- Intenté esconder mi rostro, víctima de un ataque de vergüenza. -Me llamo Robert. Voy a sustituir por unos días al profesor José. En este tiempo podemos aprender dos cosas: las dos canciones que aún no logras sacar y a satisfacer las fantasías de alguien más. ¿Te parece? Yo estoy dispuesto a las dos, sin compromisos ni ataduras, solo a explorar.

Cómo coger y no comprometerse en el intento

maria peregrina ¿beata o libertina? santubearsex

No termine de escuchar la frase, cuando ya me había ido encima de él, a satisfacer esa urgencia, ese calor que me quemaba, el deseo de lo prohibido y loco. Lo besé apasionadamente de sorpresa, a lo que él respondió con su lengua hasta lo más profundo de mi ser. El calor iba subiendo al igual que sus manos por mis pechos, sentí como lentamente me desabrochaba la blusa, me la quito de un solo jalón, quedando con el sostén queriendo salirse.

Le desabroché el pantalón, liberando una polla impresionantemente grande, tanto que por poco me arrepiento al pensar como entraría «eso» en mí. La falda cayó al suelo al igual que su camisa. Me besó suavemente el cuello, hasta morderme. Fue bajando hasta chuparme los senos y sin ningún aviso bajo hasta mi sexo y rompió mi panty de un jalón. Sentí su lengua hasta muy dentro de mi… Mis fantasías, mi regalo de cumpleaños soñado, de pronto se estaba haciendo realidad.

Esperé a que terminara de lamerme. Lo subí furiosamente a mi boca, diciéndole que ahora me tocaba a mi. Le bajé los pantalones con brusquedad y lo lamí desde el cuello a la polla. Le mordía con desespero. El me urgía a levantarme para que pudiese penetrarme, pero no lo dejé. Le chupaba los huevos con más fuerza y le daba nalgadas. Él me rogaba porque lo dejara cogerme.

Sabía que si lo sometía a mi voluntad haría todo lo que yo quisiera. Así que lo deje ahí implorando mientras se retorcía. No dejé de succionar y morder hasta que lo sentí correrse en mi boca. Me tomé toda su leche, néctar de vida, sin dejar de mamárselo. Fui subiendo hasta su cara, besándolo poco a poco. Pegue mi cuerpo contra el suyo y al llegar al cuello le susurre: – supera eso, bebé. Ahora sí ¡Cógeme!

Niña Mala, María

maria peregrina ¿beata o libertina?

Me lanzó contra la pared, olvidando donde estábamos.  Me mordió los pechos, el coño. Después me besó por todos lados, diciendo que me daría una lección por ser una niña mala. A lo que yo me iba excitando, deseando que me penetrará pero sin demostrárselo, para no ceder ante él.

Entrecerré los ojos, mientras me mordía lentamente todo el cuerpo. Hasta que sentí una presión indescriptible, entre dolor, gozo y calor. Se paró delante de mi, me levanto con fuerza sobre su polla y me la clavó hasta el fondo. Estaba en el cielo, aquello era todo lo que siempre había deseado. Me apretó contra la pared mientras me cogía una y otra vez. Nos besábamos desenfrenados sin separarnos, con fuerza, con un deseo insoportable de poseernos hasta que no quedara nada de ninguno de los dos.

Sentí cuando acabó mientras me mordía el cuello. Yo igual seguí retorciéndome hasta acabar yo. Por un momento pensé que me iba a tirar al piso, pero al contrario. Lentamente me bajo al piso, besándome poco a poco.

¿Lección aprendida?

– ¿Entendiste la lección?- alcance a escuchar muy bajito cerca mi oído.

-Me cuesta aprender a la primera -respondí- creo que me faltan unas lecciones más.

Le besé el lóbulo de su oreja, sintiendo como se erizó hasta el último pelo de su cuerpo. Lo agarré por el cabello y se lo solté del jalón que le dí. Solo vi su expresión entre sorpresa y sumisión cediendo a mis caprichos. Por los cabellos lo llevé hasta el escritorio. Me puse en cuatro patas sobre el mesón y le dije: – si me coges aquí, te dejaré hacerlo cada vez que quieras.

En el acto sentí su enorme pepino hasta lo más profundo, partiéndome literalmente el culo en dos. Dolía, pero era rico sentirme así.

El tiempo: el enemigo invensible

Creo que no podía ni pararme derecha cuando en medio de la última cogida, ya en el piso yo cabalgando sobre él, vi la hora en el reloj de la pared. Menudo susto, ya era tarde y mi madre podía aparecer en cualquier instante. Imaginen que me encuentre gineteando sobre el profesor.

maria peregrina ¿beata o libertina? santubearsex

Intenté levantarme pero él me sujetó fuerte por la cintura, implorando que lo dejará acabar. Saqué su polla completamente de mi vagina, rozando la puntita tan solo. Me agarraba por los brazos para obligarme a sentarme, a lo que yo reaccioné abofeteándolo con fuerza.

-Aquí la que manda ahora soy yo, bebé.

Cuando ya a mí me urgía terminar el juego y acabar, me senté lo más fuerte que pude. Se me olvidó todo de un golpe. Acabamos a la vez corriendo uno sobre el otro, cálido rico fruto de una tarde exquisita. Recogí un poco con mis manos e hice que se lo tomara.

-Nos vemos mañana para la clase, profe.- Él sonrió, todavía aturdido.- Yo soy María Peregrina. No lo olvides.

Me vestí y me despedí con un beso sutil en la mejilla. -Gracias por la clase, bastante productiva.





Publicado en: Relatos Originales Etiquetado como: María Peregrina, relatos originales, Santubearsex, Sexo

20 de junio de 2018 by Aureliano Olivares Deja un comentario

Historias de sexo salvaje. Primera parte: sorpresa en Toledo

Hay cosas que uno solo piensa que pasan en la TV o en las películas. Escenas de telenovela barata grabadas en alguna parte de Miami, donde la protagonista habla con acento mexicano, el galán es venezolano o colombiano y la villana es de Argentina. Situaciones bizarras que solo pueden tener lugar en una película de Almodóvar o de Bigas Luna. Historias de sexo salvaje digno de cine porno. Fantasías que solo a gente con el rostro de Brad Pitt pueden ocurrirles. Pero aquella semana, a mi me pasó de todo… Y aún no entiendo como conseguí sobrevivir para contarlo.

Día uno, primera parte

Sexo salvaje aeropuerto santubearsex Todo empezó cuando quise dármela de listo y sorprender a mi chica. Debía tomar en Barajas un vuelo para Caracas, para ir a poner en orden algunas cosas de mi abuelo, quien había salido de España huyendo de Franco y ahora corría de regreso espantado por los herederos de Chávez.

Pero el vuelo fue cancelado por una falla técnica de último minuto. Los de la aerolínea nos dieron a los pasajeros la opción de embarcarnos en otro avión que salía hacia Medellín y de allí montarnos en un tour que incluía una conexión en Maracaibo antes de aterrizar en la capital de Venezuela. O esperar dos días para la próxima salida directa hasta el Aeropuerto Simón Bolívar. Opté por lo segundo. Hacer turismo tropical en solitario no era algo que me llamase mucho. Además, tendría dos días más para estar con mi chiqui.

Sexo salvaje en mi casa

Mientras iba en el Uber hasta Toledo, soñaba con todas las formas posibles en que me la iba a follar con aquellos dos días de regalo que nos había dado Iberia. Sería sexo salvaje en estado puro.



Lo haríamos en el baño, bajo la ducha. Ella de pie, despaldas a mí, apoyada con ambas manos en la puerta corrediza y yo penetrándola por detrás.

Luego en la mesa de la cocina. Ella en cuatro patas sobre el tablón y yo sujetándola duro, con una mano en la cintura y la otra trenzada en su cabellera.

También en el balcón. Al amanecer o al atardecer. Fingiríamos estar viendo el cielo, yo abrazándola por la espalda y ella sin poder disimular el placer que le hago sentir, mientras la vieja que vive en el piso del otro lado de la calle no para de cuchichiar al teléfono, santiguándose de manera compulsiva cada cierto tiempo, sin dejar de ver por la ventana de su cuarto.

Casi acabo yo solo en la parte de atrás del Seat que no terminaba de llegar. Opté con entretenerme con idioteces del tipo quién ganaría un uno contra uno entre LeBron James y Michael Jordan para disimular mi calentura.

Cuando por fin llegué a mi casa, no daba crédito a lo que veía…

¿Qué haces aquí?

Mi chiqui y yo llevábamos dos semanas viviendo en un pequeño piso de un solo ambiente que rentamos en el casco central de la capital de Castilla-La Mancha. Sin embargo, poco nos veíamos, porque ella trabaja toda la noche como enfermera y yo estoy todo el día de gerente en una oficina bancaria. Las pocas veces que coincidimos en nuestro lecho de sexo salvaje, lo único que hicimos fue dormir.

Durmiendo no la encontré. Estaba desnuda, en cuatro patas, en medio de la cama, (de nuestra cama), mientras un tipo con cara de doctor se la follaba por detrás… como yo nunca había podido. Ambos estaban de frente a la puerta, por lo que me vieron en el momento en punto en el que yo entré.

sexo salvaje primera parte sopresa en toledo relato erótico del blog de santu

Pero estaban demasiado ocupados como para detenerse. Sin ignorarme (ninguno de los dos me quitaba la mirada de encima), continuaron en los suyo. Parecía incluso que él empezaba a imprimir más violencia. Ella no disimulaba los gemidos, que de a poco fueron ganando en intensidad.

Me quedé petrificado viendo la escena. No sabía qué hacer. Mi polla no pareció disgustarle aquello y rápido se puso rígida, lista para entrar en acción. Pero mi orgullo herido pudo más y me contuve.

Mientras el invasor estaba a punto de acabar (o al menos eso parecía), mi chiqui me preguntó entre dos gemidos de placer qué estaba haciendo allí.

Fue entonces cuando la verga del intruso quedó a la vista (era impresionantemente más grande que la mía) y derramó todo el semen sobre la espalda de la que yo creía, era el amor de mi vida.



No pude más, aquello fue demasiado. Salí espantado, lejos de aquella pesadilla.

Ya que estás aquí, quédate y únete a la fiesta…

Mientras corría por las escaleras, pude escuchar cuando ella me gritaba: “Aarón, espera”. La puerta del apartamento se abrió y ella se paró desnuda en medio del pasillo. Su piel canela en un metro ochenta iluminaba toda la estancia. Su sexo calvo y sus prominentes senos (aquellos en donde había nadado a placer, creyendo que eran solo míos), se mostraban al mundo sin ningún pudor. “Ya que estás aquí, ¿no quieres intentarlo?”

… Continuará

Historias de Sexo Salvaje. Primera Parte – Sorpresa en Toledo

Puedes visitar nuestro Sexshop Online

Publicado en: Relatos Originales Etiquetado como: relatos eróticos, relatos originales, Santubearsex, sexo anal, sexo salvaje

Barra lateral principal

Buscar en la tienda

Carrito

Comentarios recientes

  • Tibin en Sexshop en Bilbao
  • Susana Valencia en VIAJE A MADRID
  • Perla Ibiza en VIAJE A MADRID
  • Vive en Apps de Citas: ¿Cuál es tu rol?
  • Jose en Un Día de San Valentín a tu medida

Categorías del Blog

  • Curiosidades
  • Ofertas y Promociones
  • Opinión
  • Relatos Eróticos
  • Relatos Originales

Nuestras redes sociales

  • Correo electrónico
  • Teléfono
  • Pinterest
  • Twitter
  • WhatsApp

Algunos de Nuestros Productos

  • masturbador masculino forma boca mega grip foto frontal y lateral de venta en el sexshop de santu MASTURBADOR MASCULINO FORMA BOCA MEGA GRIP
    Valorado con 5.00 de 5
    79,95€
  • anillo pene cockring titan de la marca Baile de venta en el sexshop online de santu ANILLO PENE COCKRING TITAN BAILE 2CM
    Valorado con 5.00 de 5
    9,95€
  • preservativo basic durex caja 144 unidades a un precio muy económico. condones online en el sexshop de santu. PRESERVATIVO BASIC DUREX CAJA 144 UNID
    Valorado con 5.00 de 5
    44,95€
  • anillo para el pene en tres tamaños de venta en el sexshop de santu ANILLOS PARA EL PENE EN TRES TAMAÑOS - Baile 14,95€
  • masturbador masculino trenton ducati sexshop online santubearsex MASTURBADOR MASCULINO TRENTON DUCATI ANO FLESHJACK
    Valorado con 5.00 de 5
    79,95€
  • bolas anales max de la marca intense en color lila, imagen del producto son caja, de venta en el sexshop online de santu Bolas Anales Max Intense Lila 24,95€ El precio original era: 24,95€.14,95€El precio actual es: 14,95€.
  • bolas chinas lelo ben wa luna de venta en el sexshop de santu BOLAS CHINAS LELO BEN WA LUNA
    Valorado con 5.00 de 5
    59,95€
  • arnés sexual hueco baile 16 cm de longitud de venta en el sexshop online de santu ARNÉS SEXUAL HUECO BAILE 16 CM 17,95€

Footer

NUESTRAS PÁGINAS

  • Blog Erótico
  • Carrito
  • Devoluciones
  • Glosario de Términos Santubearsex
  • Mi cuenta
  • Política Privacidad – Cookies – Aviso Legal
  • Regalos Directos con tus Compras en SantubearSex
  • Tienda erótica

Garantía de Calidad

100% satisfacción garantizada en nuestra tienda online de venta de popper online

Pagos Seguros

pagos seguros en venta de popper online contrareembolso

Certificado SSL

lets encryp logo certificado venta de popper originales
  • Política Privacidad – Cookies – Aviso Legal
  • Glosario de Términos Santubearsex
  • Devoluciones
COPYRIGHT © Sex Shop Online SantubearSex 2017-2023