Las psicólogas Karen Pine y Carol Mayet hace unos años, hicieron un estudio en el cual revelaban que sin valerse de palabras, se transfiere un mensaje a otra persona mediante un regalo. Esto puede ser el día de San Valentín.
Pero, ¿porqué no hacerte ese regalo a ti mismo?.
El 14 de Febrero, siempre ha estado marcado por ser el día del amor, azúcar, consumismo……
Siempre pareja, pareja, pareja. Y los que no tienen pareja, ¿que?.
También este día se puede convertir en los que no la tienen. Se pueden optar mil y una opciones para celebrar este San Valentín con o sin pareja. Hoy nos vamos a decantar para hacer hincapié en los que no la tienen.
Rompe con las reglas
Ya es hora de mirarse de vez en cuando el propio ombligo y pensar:
¡Voy a darme un homenaje sorprendente hoy!
Siempre están los que hay que salir aquí, hay que cenar allí, todo rojo, velitas…. ¡Ya está bien hombre! Vamos a por un San Valentín diferente.
Por ejemplo:
Tirarte desde un avión y grabarlo todo en vídeo, hacer como Willy Fog y dar la vuelta al mundo en 79 días. Se me ocurren un sinfín de opciones que hacer para romper todos los estereotipos que se han marcado para este día.
Siempre han dicho que pagar por la compañía/sexo de unx scorts era uno de los tabúes de esta arraigada sociedad. ¡Que coño!, ¿porque no podemos dadnos un capricho de esta índole?
Pues claro que sí. Ahora te vamos a contar un poco más sobre los scorts. Esta opción que todo el mundo tiene estigmatizada. y nosotros verdaderamente, no sabemos porqué. Con lo que se puede disfrutar con nuestro cuerpo, compañía o una charla tranquila.
Un San Valentín Diferente
¿Alguna vez, has oído hablar de los «scorts». Si, si, has leído bien «scorts». Ya sean masculinos o femeninos.
La denominación de Scort viene ligado a mujeres o hombres de una preciosidad y perfección sin igual.
Son personas cultas, cultivadas, formadas. Las cuales, están cualificadas para brindar desde apasionantes coloquios, hasta protagonizar como acompañantes de lujo a los más fabulosos acontecimientos sociales de lujo en Madrid, Nueva York, Lisboa……
La contratación de los servicios de l@s scorts, incorpora la opción, no sólo de los que hemos mencionado anteriormente. Sino también algo similar a lo que es un vínculo real afectivo.
Lxs escorts, que pueden ser caballeros o señoritas, pueden ofrecer compañía solamente a eventos, fiestas o viajes de negocios.
Nosotros te recomendamos una de las mejores agencias de scorts en Madrid.
El mejor regalo que te puedes hacer
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Uno de las primeros sexshop en Bilbao en abrir su tienda fue el sexshop de Ledesma. Era junio de 1987 cuando abrió sus puertas para que todas y todos los bilbaínos pudieran disfrutar de productos eróticos de calidad. La calle Ledesma es paralela a la Gran Vía Don Diego Lopez de Haro, y se ha convertido en una zona de ocio por sus múltiples bares y restaurantes. Es peatonal, y podrás disfrutar de un bonito paseo antes de entrar en sus instalaciones.
Una tienda amplia donde encontrarás una amplia variedad de productos para ellos y para ellas. El objetivo de esta tienda es que tengas todas las oportunidades y opciones para disfrutar de tu sexualidad de la forma más feliz y placentera.
¿Que tiene este sexshop en Bilbao?
Este sex shop en Bilbao cuenta con una mayor experiencia que cualquiera de otras tiendas eróticas de la ciudad. El asesoramiento sobre los juguetes sexuales es algo muy importante y personal, por eso en este sexshop sabrán en todo momento aconsejarte para que obtengas la mejor compra. Acércate a su tienda física en la calle Ledesma 2 y pide consejo. Saldrás totalmente satisfech@.
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En el sexshop de Ledesma se venden juguetes para adultos, lencería íntima, afrodisiacos, y preservativos. Dentro de la categoría de juguetes puedes encontrar multitud de opciones. Los mejores dildos, vibradores, penes, y una sección especial para gays.
Todos sus productos son de primera calidad y siempre tienes a un especialista para que te aconseje en todas tus dudas.
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¿Como puedo contactar?
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Hoy en día ya no debe ser tabú acercarse a un sex shop, que al final es como otra tienda cualquiera, y preguntar abiertamente sobre tus dudas, o inquietudes acerca de tu vida sexual. Expertos, porque llevan ya muchos años, te ofrecerán los productos con los que tu vida sexual será mucho más intensa y plena.
Un sexshop en Bilbao que no te dejará indiferente. Acércate a conocerlo, en pleno centro de Bilbao, en la calle Ledesma número 2.
Procuraba estar calmado. No lo estaba logrando. Estaba estúpidamente nervioso, esperando la llegada de mi colega. “Me voy a tardar todavía un par de horas más”, escribió por WhatsApp. Te envío unos nudes, para que vayas calentando.
Estaba por preguntar a qué se refería con aquello de los nudes, cuando 15 fotografías que llegaron a mi celular me dieron la respuesta. Mi pene se puso alerta en el acto. Fue un reflejo que me emocionó e incomodó a partes iguales. Definitivamente estoy saliendo del clóset, pensé.
Había separado las imágenes en dos categorías: verga y culo. “Detalla bien cada uno de los grupos y así nos vamos haciendo una idea de cual es tu rol. Lo sabrás por lo duro que se te pondrá la polla”.
Por detrás
En las primeras siete fotos mi nuevo amigo siempre estaba de espaldas, con sus bien formados glúteos en el centro de la imagen. Algunas de las fotografías me parecieron increíbles, con un impecable sentido estético. La iluminación y las texturas estaban perfectamente trabajadas. La carga erótica no solo provenía del cuerpo desnudo: toda la composición contribuía a crear esa atmósfera.
Además, los músculos de su dorso estaban perfectamente definidos. Lo mismo que los de sus piernas. Y sus nalgas prominentes y duras invitaban a agarrar y morder. Mi amigo se emocionó… un poco
Dos de las fotografías de su retaguardia me resultaron chocantes y hasta grotescas. Estaba en cuatro patas, con el ano abierto, en una clara invitación a la penetración. Pasé de largo sin reparar en muchos detalles.
Nudes, por delante
Las siguientes ocho imágenes me pusieron a sudar instantáneamente. Mi corazón empezó a latir de manera desordenada y mi cuerpo empezó a temblar de maneras incontrolables, al mismo tiempo que híperventilaba. Llegué a asustarme, creía que me iba a dar un infarto.
Pero resulta que solo estaba terriblemente excitado. En ninguna de las diapositivas le veía la cara, tampoco me hacía falta. Lo que se mostraba era justo lo que necesitaba ver. Al ver aquellos nudes supe cual era mi rol.
Primero, me entretuve detallando su pecho esculpido por los dioses. Me imaginé pasando mi lengua por sobre su abdomen perfectamente dibujado. Por algún momento dudé: aquel cuerpo de Adonis no podía ser verdad. Seguramente había una trampa en alguna parte. Ignoré aquel pensamiento y proseguí. Me concentré en lo verdaderamente importante: su asombroso pene.
Aún cuando en algunas fotos estaba flácido, su largo y su grosor no dejaban de ser intimidantes. ¿Cómo será tener todo eso dentro de mí? En las últimas fotos, su equipo estaba listo para la acción y lucía tan vasto que daba miedo. Y excitaba. Tenía que mamársela.
No sé en qué momento había empezado a masturbarme. Ya sentía como el escalofrío que antecede a la eyaculación empezaba a formarse en la planta de mis pies, cuando llegó un nuevo mensaje. Esta vez era un video pornográfico de un hombre follándose a otro con violencia. “Todavía no te conozco en persona, pero sospecho que quieres ser el que grita”.
En ese momento me vine y grité. Ya no podía seguir esperando. Desesperado, marqué su celular.
-Tranquilo papi – dijo al otro lado de la línea telefónica – Ya voy en camino.
Según lo que he estado investigando, hace algunos años se puso de moda el bud sex, o como algunos superficiales lo catalogan: “hombres a medio paso de salir del closet”. Muchos piensan que es algo un poco raro, porque desconocen de qué se trata.
Pues resulta que está en boga, no solo porque al parecer ha pasado a formar parte del estilo de vida de algunos hombres. También porque es una manera para varones que se declaran heterosexuales, de asumir sin complejos ni traumas, que sienten placer al estar con un ‘colega‘.
Tal vez no ea más que algunos aburridos quieren saber que tan rico es una buena cogida con una polla grande. Respeto todos las opciones que tiene la nueva generación, porque entre gustos y colores hay de todo. Además, que se los digo yo, no hay nada más sabroso que sentirte penetrada por un tipo que esté bien rico, que sea musculoso y grandote. Es decir: hot.
¿Guerra de espaditas?
Eso de hombres con hombres, capaz no lo estoy entendiendo en su justa medida. La verdad me hace bastante ruido. Lo cierto es que muchos de los machos que han probado este tipo de prácticas reinvindican su heterosexualidad. Catalogan esta práctica como una búsqueda de placer, sin involucrar emociones entre hombres que no son ‘gais’.
La realidad es que hoy en día hay muchas opiniones encontradas. Hasta la comunidad LGTBI establece que las prácticas como el bud sex no es más que un rechazo a su verdadera orientación sexual. Pero muchos hombres consideran los encuentros como normales y masculinos, debido a que siempre y cuando escojan a personas diferentes a ellos, los hace sentir distanciados de lo que se considera la homosexualidad.
¿Será que se puede hablar de Bud sex sin emitir juicios de valor? ¡Ya veremos!
Es difícil analizar el bud sex sin emitir juicios de valor. Sobre todo porque crecimos en esta sociedad ‘prejuiciosa’ que juzga constantemente. Todo conlleva una etiqueta, no solo en las prácticas sexuales, que no son más que una exploración del individuo en la búsqueda del placer.
Quizás pueda etiquetarse como una alternativa no convencional para disfrutar el sexo y ya. O como un simple desahogo. Pero me perdonan, yo por ejemplo no ando por la vida diciendo ¡Me quiero follar a un ‘re-mamita’ para desahogarme! Para mi desahogarme sexualmente debe ser con un hombre, por el que sienta atracción o conexión sexual y me lo tomo como una liberación momentánea con alguien que no es mi pareja. Pero eso de busco a alguien del mismo sexo, sin ser homosexual, es un tanto complicado de entender.
¿Solo amigos que comparten un poco más allá o simple disfrute de una sana guerra de espaditas?
Y en este sentido si estoy de acuerdo con la comunidad LGTBI, que considera que los bud sex no tienen clara su orientación sexual. Aunque pensándolo bien, hasta me da curiosidad todo lo que uno lee. Porque el papel lo soporta todo. En cambio la sociedad y sus múltiples etiquetas tienen una tolerancia mucho menor, por no decir que cero. No es lo mismo escribirlo que practicarlo abiertamente y que la gente que te conoce lo sepa. Creo yo que te verían juzgando tu conducta probablemente. Aunque muchos se mueran por experimentar.
Ustedes se imaginan dos amigos, de esos que los viernes se toman unas cervezas al salir de la oficina diciendo: ¡Epa amigo ¿hacemos guerra de espaditas antes de las birras?. La verdad me gustaría ver desde un huequito como es este tipo de interacciones. Ese es otro nivel de mejores amigos creo yo. Supongo que incluso, pues debido a ese nivel de confianza, pueden hasta intercambiarse la ropa interior, ¿no?
¿Qué hacer ante la repentina confesión de que tu peor es nada te dice he practicado bud sex?
Debe ser rudísimo que tu papacito, ese que hace que todo se te caliente te diga «yo he probado al bud sex con mi mejor amigo«.
Sin emociones, «solo placer»
Ya ahí no sabes ni como verlos, porque por más que sea, mientras uno vea todo desde la barrera del toro no hay problema. Pero cuando la situación te toca, es otra tu reacción. ¿O me van a decir que no?. A mí me pasó hace poco. Lo que hice fue quedarme como sin aire pensando ¡Dios he besado a un tipo que le gustan tipos, asco! Luego que reflexioné, pues nada. Sino puedes con ellos: úneteles. Ahora son mis dos ‘mejores amigos’. Y no tengo uno sino dos grandotes mejores amigos.
La sociedad actual que va a mil revoluciones por segundo. Va tan rápido que sí nos quedamos estancados pensando o juzgando a los demás, la vida te pasa y no gozaste nada. Así que lo mejor es experimentar, disfrutar, vivir según tu propia mirada, no la de los demás. ¿Qué harías tú en mi situación?
Es más fácil tener sexo con un hombre que con una mujer. Esa fue la primera enseñanza que tuve de mi segunda aventura dentro de las apps de citas. (Aunque yo no me puedo quejar de mi experiencia con las féminas, más allá de mi bajo rendimiento). Lo segundo que descubrí es que un punto muy importante de los ligues entre parejas con el cromosoma XY, está en la pregunta: cuál es tu rol. La verdad es que no tenía ni idea. No entendía de lo que me estaban hablando.
“¿Pass o Act?”
Rápido noté que también hay cierto grado de violencia entre los cortejos masculinos en las salas virtuales de Tindero Happn. (Si es que a aquello se le puede llamar ‘cortejos’). Prácticamente no hay filtros. Si bien las damas (algunas, no todas) parecen estar buscando al amor de sus vidas en el ciberespacio, los caballeros solo quieren follar. A las primeras.
No hay saludos. Se prescinde de las formalidades. En el 95% de las interacciones, (quizá me estoy quedando corto), ‘cuál es tu rol’ y ‘cuándo follamos’ sustituyen a los típicos ‘hola’ y ‘cómo estás».
Yo, en medio de mi más ridícula novatada. No estaba para nada seguro de qué iba a encontrar al ‘buscar hombres’ dentro de una app de citas, no sabía qué responder. Como la pregunta se repetía una y otra vez, opté por el viejo truco de responder con otra interrogante: “¿a qué te refieres?”
Ante esto, algunos se reían. Otros simplemente perdían el interés en mí. Hubo el que se sintió ofendido. “¡Tú ni siquiera eres gay!” Uno de los que parecía estar más genuinamente interesado en conocerme, (diríase más bien, en cogerme), me identificó fácilmente: “¿eres periodista?” Ante mi respuesta afirmativa, prosiguió él con su cuestionario: “Tu interés, ¿es puramente profesional o estás en una de autodescubrimiento?”. Como me tomé unos segundos para procesar lo que iba a decir, añadió: “interpreto tu silencio…”
¿Cuándo nos vemos?
Por supuesto, mi nuevo crush también era periodista. Su interés no tenía nada de profesional. Su única intención – y sin disimulo me lo hizo saber – era follarme. O que fuese yo quien le diera “duro por el culo”. Le daba igual. “Soy versátil”, admitió. “Disfruto dando y recibiendo”.
Allí fue cuando finalmente entendí a qué se referían con aquello de “¿cuál es tu rol?” “¿Pass o Act?” Es decir: pasivo o activo. A pesar de mi clarividencia repentina, seguía sin saber qué responder. ¿Quería ‘darle duro’ por el culo a un hombre? ¿Cómo sería ser penetrado? Finalmente, lo único que se me ocurrió decir fue: “creo que también son versátil”.
“Vamos a descubrir cuál es tu rol”
No sé si lo recuerdan, pero ya les había dicho que tenía una habitación rentada hasta la mañana siguiente. Mi round de sexo con la abogada (que perdí por nocaut apenas sonó la campana), había durado menos de una hora. Incluyendo el tiempo que a mi equipo le tomó recargar energías.
Por otra parte, en dos días que tenía lejos de casa, mi novia solo se había molestado en enviar un único mensaje: “aterrizamos, estamos bien”. Del resto, no sabía más nada de sus aventuras caribeñas en Playa Del Carmen.
Mi crush, mi colega, también trabajaba en un diario y al igual que yo, le tocó laborar en Semana Santa. Aunque aquel día ya yo no tenía más nada por hacer y él debía ir a cubrir un evento hasta entrada la noche.
“¿Cuál es tu rol?” Estaba por descubrirlo. Se los cuento después…
A veces me detengo a pensar el por qué de algunas cosas. Por qué algunos no levantan ni el polvo por así decirlo, y claro no es que sea benevolente, sino que me da pena y me parece que puedo ser así como un asesor para que aprendan a ser un buen amante. Yo le saco provecho a las desgracias del otro, ayudándolos a levantar unos ‘culitos’ y ganándome un dinerito en el interín.
Básicamente he decidido ganarle una a la vida. Bastante trabajo que pasé cuando estaba bien joven y nadie me explicaba el misterio de las mujeres. La rivalidad entre ellas no es más que una falsedad.Lo cierto es que al igual que nosotros buscan ver quien se folla a los tipos más ‘buenotes’, ganándole la partida a las otras. No sé si por envidia, celos o por satisfacción. Pero a la larga todo gira sobre lo mismo: que tan bien dotado este el galán que le ganaron a las otras.
Claro, el problema de muchos hombres no solo es que son medios despistados, sino que además o somos muy putos o somos demasiado descuidados. No hay término medio. En ese sentido sí le doy la razón a las mujeres, donde dicen que el hombre pasa de verde a podrido sin madurar. Y los pocos que maduramos o mejor dicho, aprovechamos que creen que sí crecimos, pues somos menos. Los demás como pobres diablos miran desde la banca a la distancia el goce del otro.
Tips básicos de conquistas
Sexo Casual, libre de compromisos
Por mi parte hace unos cuantos años, cuando entré a la universidad era como ellos. Ahora, pues no. Ya aprendí a usar las ventajas a mi favor. Tengo un pequeño manual, hasta ahora me ha funcionado y lo sigo aplicando. Me rijo por reglas básicas.
Nº 1: Aprender a oírlas, nunca las dejes hablando solas. Nº2: A pesar que ahora el feminismo nos invade, aún mueren por un tipo que corra a abrirles la puerta del coche, a rodarles la silla para que se levante de la mesa y que las inviten a cenar sin que tengan que pagar. Nº3: Caen rendidas ante aquel que las sorprenda con detalles, que las busque en el trabajo solo para evitarles el transporte público o las lleven a un sencillo paseo.
Son un misterio la verdad. Por no decir complicadas, pero como me las gozó. Es demasiado rico coger con una mujer que se derrita en tus brazos. Así sea solo una noche. Pero esa noche fue tuya, solo tuya y tú debes demostrarle lo que es un buen amante, eso es lo que importa. Aquí tienes la Nº4: jamás descuides sus sentimientos, hazla sentir única. Hazle el amor cuidando el más mínimo detalle Con delicadeza, pero también con rudeza.
Otra regla que no puede faltar en el Manual básico de un buen amante es observar a la distancia que le gusta. Si estudias con ella, pues ve cómo le va en clases y que le hace falta. Y si trabajas con ella, procura tener detalles cada cierto tiempo. Ninguna mujer se resiste a los detalles, sobre todo a aquellos que nacen del corazón. Si les soy sincero, más de una vez pensé que lo mío era solo porque quería levantar a determinada chica, pero lo cierto es que disfrutaba la compañía y si había sexo, pues me encantaba.
Sexo libre
Siempre y cuando no confundan sexo con relación de pareja no hay problema. Por mi han pasado muchas, la verdad. Pero en mi alma ninguna se ha quedado hasta ahora. A veces creo que él piensa por sí mismo. Un momento, no les expliqué. El gran pipe, ese cuando escoge, bueno, se aplica el dicho de «donde pone el ojo, pone la bala».
En esos momentos el único que piensa es él, yo soy solo un accesorio. Siempre eso sí, tratándolas bien. Con dulzura, oyendo sus necesidades, complaciendo las ausencias de su alma hasta conseguir su cometido. Sin engaños. Yo les soy claro, regla Nº6: Ofrecerles un pipe donde llorar y si ellas aceptan su consuelo es su responsabilidad.
Jugando la última Baraja bajo la manga
Me muestro tal como soy, sincero, detallista y atento. Esas son las claves. La mayor parte de las veces mi manual funciona, salvo con ella. Que chica tan misteriosa. Ni siquiera voltea si le hablo, es una dura. Definitivamente no le cuadro, cree que soy un mentiroso o algo peor.
Tanto es el problema que ella ni me mira, así que sigo con lo mío. Apoyando a la chica que lo necesite y observando a la distancia a la que me mueve el piso. He decidido estudiar a fondo el caso, porque no puede ser que ella se me escape. Tengo ya un mes planificando la estrategia para caerle con todo. Ya se acerca la noche de festejos por aniversario en la universidad, así que ese será mi momento ideal.
Esa mañana me levanté temprano, afeitado y arreglado. Decidido y con los planes trazados. Me reuní con mis socios en el plan para que no quedé ningún cabo suelto. Ya pagué las flores, el chico que canta, la moto y demás. Nada pero nada puede salir mal.
A paso firme camine hacia ella, vi por el reojo que ya venía el chico de la moto. Se interpuso entre ella y yo llamándola por su nombre. Ella que pretendía ignorarme se descolocó porque el motorizado pregunto fue por ella. Yo me agaché a amarrarme los zapatos y oí cuando el motorizado le dijo: «¿Eres Maribel? Tengo dos invitaciones que envían para ti, pero debes escoger cuál recibir». Miro extrañada alrededor, pero decidió seguir el juego, pensando que era una broma.
Bien, dado que escogiste viernes recibes este sobre. Por favor firma por aquí. Sonrió levemente y firmó. Al abrir decía: A las 9.00 pm, en la plaza principal de la universidad te espera un coche rojo para llevarte a tu cita. ¿Aceptas? Al levantar los ojos y ver que el mensajero no se había ido, le dijo: «supongo que debo darte la respuesta a ti, ¿cierto?» Él chico solo movió la cabeza en señal de aprobación. «Está bien, acepto. Quiero ver hasta donde llega la broma.»
El motorizado saco una caja grande forrada con un lazo rojo que decía «Gracias». Al firmar como recibida está vez la moto se despidió y se fue. Ella quedó tan descolocada que fue mi oportunidad de saludarla como si nada. Estaba tan impresionada por las sorpresas que devolvió el saludo amablemente y me pidió si podía ayudarla con la caja. A lo que por supuesto, acepté lo más rápido que pude.
La acompañé a su dormitorio, dejé la caja sobre el escritorio y me despedí como si nada. Sonrió me dio un beso en la mejilla y cerró tras de mi la puerta. Se olvidó de sus clases el resto del día. No la vi salir de su residencia hasta la tarde, cuando me llamó el músico contratado para avisar que empezaba la función. En plena plaza, justo cuando ella iba caminando con el hermoso vestido rojo de la caja y la rosa en la mano, comenzó un juego de luces. Se escuchó de fondo una guitarra y el músico comenzó a cantarle.
No todos los finales felices son para siempre
Ella no entendía nada de lo que pasaba, pero justo su sonrisa me hizo entender que lo había logrado. Subió al auto que la llevó al más hermoso hotel de la ciudad, con un impresionante restaurant en la entrada, con reservación privada solo para ella por ese día. Desde que bajó del coche hasta que entró, todas las atenciones eran para ella.
Al fin, inmerso en una ola de pánico, me aparecí vestido con un elegante traje negro, con una Cala blanca en la mano, su flor favorita. Le sonreí, le ofrecí la mano y le susurré «ahora dime que no lo logré. Un día dijiste que con alguien como yo jamás saldrías y ahora ¿qué piensas?»
Al fin mia. Me la cogí por todos lados
Me ofreció sentarme, conversamos por un buen rato. Reímos, comimos, pasamos un momento agradable. Cuando yo sútilmente iba a invitarla a la habitación, se me acercó murmurando al oído «subamos que ahora la noche comienza». Follamos por toda la suite, no hubo orificio donde no estuve. Me mamó la polla hasta el cansancio…
Acabé dentro y fuera de ella varias veces. Le chupe las tetas, la volteé por delante y por detrás todo lo que quise. Jamás pensé que la noche sería tan exitosa. Le chupé la vagina cuanto y como quise, marque mi territorio en todo su cuerpo. La puse en cuatro y me la cogí duro por detrás todas las veces que me lo permitió. Me sentí realizado. Cuando ya asomaba por la ventana la claridad del día, estaba tan agotado, que me quedé dormido sobre ella en el último polvo. Ambos embarrados de semen, pero liberados. O al menos eso pensaba yo.
La chica de mis sueños al fin mía. Dormí como un bebé hasta que a lo lejos escuche el sonido de mi celular. Cuando a duras penas, sin muchas fuerzas logró contestar lo único que oí fue. » ¿Estás bien? no hemos sabido de ti en tres días. ¿Qué te pasa? ¿Dónde estás?» Al medio levantarme veo una nota en la mesita al lado de la cama: «Mi tarifa por noche son mil euros, contigo fueron tres días y por lo rico de la sorpresa te lo dejó en dos mil. Besos, búscame cuando quieras follar rico»