Saben, hay gente que le da como pena hablar de su experiencia, o al menos si quiera reconocer en voz alta que alguna vez usaron un vibrador. Pues yo sĂ lo digo. A la que debe importarle es a mĂ y a quien duerma conmigo. Del resto a mĂĄs nadie le afecta si he usado vibradores o no.
EstĂĄ sociedad es moralista para algunas cosas y para otras cĂłmo justifica lo injustificable no. Que si usas un vibrador o cualquier otro juguetico eres prostituta o mujer de la vida alegre, para no ser ofensivos.
Pero la verdad es que hoy en dĂa cualquiera que desee una vida sexual activa, sana y placentera con su pareja puede usarlo. Por aquello de descubrir nuevas maneras de excitarse o por simple curiosidad. Puede hacer lo que sea para mantener la novedad, entre usar un vibrador como yo o un lĂĄtigo, si lo prefiere.
En mi caso, crecĂ en una casa sumida en el diarismo, no se hablaba de eso no porque fuese un tabĂș. Sino porque las prioridades de mi madre, divorciada y con dos hijas, eran otras. Y ya mĂĄs adolescentes que se hablaba del tema sexual, creo que le aterraba tanto que mi hermana o yo viviĂ©ramos malas experiencias, que se bloqueĂł.
Lo que obvio trajo mayor misterio sobre algo que no debĂa tenerlo. Por ende era mayor la atracciĂłn a lo ‘prohibido’. Todo empezĂł sinceramente por simple curiosidad. MĂĄs joven, yo era como Susanita. Añoraba tener a alguien no que me follara, hablando vulgarmente, sino que me miraba desde el amor, el cariño o el deseo.
Cuando entrĂ© a la universidad, mundo convulso arrasado por adolescentes con mayorĂa de edad, me sentĂa como arrastrada por todo y todos. Hasta que lo conocĂ a Ă©l. Un chico bello, moreno de ojos marrĂłn claro, alto como yo. Wao, mi mundo giro y supe que ahĂ si querĂa saber todo lo que habĂa leĂdo.
Ăl es un tipo desenfadado, liberal 100%, sin tabĂș ni limitaciones de ninguna especie. No le paraba a nada, yo estresada por todo lo que dirĂĄn y Ă©l sin frenos. Si quieres trĂos lo hacemos, decĂa. Si quieres probar ‘cositas’ lo hacemos y punto. Solo nos importa a ti y a mĂ, solĂa decir.
AsĂ que despuĂ©s de muchas experiencias vividas, vino la pregunta Âżpara quĂ© sirven esos juguetes sexuales que muchas personas usan pero que les da pena admitirlo? EmpecĂ© a buscar los llamados y desconocidos hasta el momento vibradores. Si les cuento, el primero casi que parecĂa un palo. Fosforescente, largo y rosado chillĂłn.
Claro, me gustaba pero yo querĂa ver todas las novedades del mercado. Hasta que conseguĂ uno que parecĂa un pene de verdad. ÂĄWao! yo creo que tiene hasta las venitas. No quiero ni contarles lo que es jugar con Ă©l. Una experiencia Ășnica, casi que me siento montĂĄndole los cuernos a mi moreno. A no ser porque el juega conmigo no soy…
Un dĂa de los enamorados, mi moreno llegĂł temprano a la casa sorprĂ©ndiendome por completo. TraĂa flores y una cajita finamente forrada. Me dijo, amor para ti y tus estudios, que conste que apoyo que todo estudio va acompañado de la prĂĄctica.
JamĂĄs supuse que era, hasta que lo abrĂ. Me doble en dos de la risa con mi SaĂșl en la mano. Ustedes dirĂĄn ÂĄque loca! le puso nombre. Pues sĂ. Obvio que tiene que tener identidad porque lo mĂĄs importante ya lo tiene y es una gran verga.
Cuando me volteo para besarlo, lo veo con las flores en la mano totalmente desnudo y un pote de arequipe en la otra. A estrenar juguete nuevo amor, dijo. De ahĂ sentĂ como poco a poco me besaba, me fue quitando toda la ropa hasta que sin darme cuenta ya no tenĂa a SaĂșl en la mano, sino dentro de mi.
No los quiero contar que se sentĂa. Como si mi moreno me estuviese cogiendo. ParecĂa un pene de verdad, no de mentira. Eso acompañado de las caricias, besos y me respectiva follada por detrĂĄs fue lo mĂĄs atrevido que habĂa hecho hasta ese momento.
LleguĂ© al clĂmax como si estuviese pisando la luna. Fue una rica experiencia. Desde la fecha hasta ahora tengo a mi moreno a mi lado y a SaĂșl en la gaveta. Eso claro, al lado del lĂĄtigo y un arnĂ©s que tambiĂ©n nos encantan.
Para otra oportunidad les contarĂ© de los ligueros, arnĂ©s y de las panty comestibles. Es riquĂsimo todo. Es mĂĄs, a veces me pregunto cuĂĄnto tiempo perdĂ sin saber de todas estas cositas ricas que nos encantan y podemos compartir.
Lo que aĂșn no hemos probado es eso de los trĂos, que si les soy sincera en algĂșn momento de nuestra vida nos llamaba la atenciĂłn. Pero al descubrir que la mayorĂa de las personas se enredan en sentimientos, mejor no. Porque para nosotros serĂa solo el darnos un gusto. Porque el amor entre nosotros nos basta y nos sobra.
Y ya va, no crean que no ha habido otras u otros. Pues sĂ, claro. Porque siempre cuando hay baches en una relaciĂłn estĂĄn los cazadores pendientes. Pero cuando la relaciĂłn es fuerte puede mĂĄs. Eso queda de lado y la fortalece para juntos crecer. Todas estas cositas que ahora existen y antes eran tabĂș, nutren una sana relaciĂłn de pareja, una nutrida y novedosa relaciĂłn sexual y mantiene vivo el deseo de uno por el otro.
