A veces es difĂcil explicar el por quĂ© de las emociones. Pero trataremos de al menos mostrar los factores que pudiesen ser detonantes de estĂĄ terrible sensaciĂłn. Por quĂ© sentimos celos es una pregunta recurrente y hasta un tanto retĂłrica a lo largo de la vida de cualquier ser humano.
Los celos suponen uno de los problemas mĂĄs graves en las relaciones de pareja. Por lo general cuando aparecen, estĂĄn asociados directamente a nuestras inseguridades o lo que es igual, a la falta de confianza en uno mismo y en lo que se ha construido junto a otra persona.
En la sociedad patriarcal suele existir el concepto errĂłneo que cuando sentimos celos es porque amamos demasiado. Demeritando el hecho de que la persona celosa realmente es alguien con muchas dudas. QuizĂĄs hasta machista, sea hombre o mujer. Con la falsa creencia de que al ser mĂo, con el tĂ©rmino de propiedad como se suele usar, tengo el derecho a celarte.
Son un mal que ha perseguido al ser humano desde hace muchos años, quizå desde que tomó conciencia. Son los causantes de millones de rupturas. Aluden al sentimiento de pérdida que puede experimentar una persona al sentir que le quitan a alguien o algo que consideran como propio e irrenunciable.

Las cinco principales causas de celos
Por lo general, los celos aparecen cuando el ser amado le estĂĄ prestando mucha atenciĂłn a algo o alguien fuera de la relaciĂłn de pareja. Suelen ser provocados e infundados por ideas preconcebidas que no necesariamente son reales. Pero que en su momento el individuo que los siente estĂĄ convencido de que es verdad.
Puntualmente las causas por las que sentimos celos pueden ser, entre otras, las siguientes:
- Modelos o patrones mal aprendidos sobre la manera correcta de expresar afecto hacia otra persona. En muchas hogares suele considerarse normal que para demostrar afecto deben existir los golpes. Por ejemplo: «la golpeo porque la quiero».
- Baja autoestima.
- Ausencias afectivas durante la infancia, donde quizĂĄs existĂan padres muy exigentes, poco efusivos para destacar las virtudes de los hijos.
- Dificultad para valorarse en su justa medida. El individuo percibe que su presencia no tiene valor, que no es importantes.
- Pensamientos recurrentes y obsesivos donde consideran que son dueños de la otra persona y por ende de todo lo que la rodea. Es decir, que si la pareja va a tomar cualquier decisión, deben consultårselo.
SĂ, sentimos celos
Todos, es probable que de manera natural y espontĂĄnea, en algĂșn momento, en menor o mayor grado, hayamos sentido celos. Cuando aparecen en pequeñas dosis pudiesen ser considerados como «normales». Hasta que se transgrede la lĂnea del respeto hacia la intimidad y decisiones del otro.
No debemos olvidar que nadie es dueño de nadie. Todos somos seres individuales. El ser humano es libre de ser, estar y querer lo que decida es lo mejor para su vida. No tiene porque estar supeditado a una relación que se puede tornar tóxica por un nivel de control excesivo.
Es importante recalcar que para mantener una sana relaciĂłn de pareja, los celos deben estar muy lejos. Debe existir confianza, amor, respeto y sobre todo individualidad. No malinterpreten, con esto no quiero decir, que es sano irse al otro lado de la balanza, en donde no se dan ni se piden explicaciones, sin importar las circunstancias.
Consejos
Para que una relaciĂłn sea sana, nunca hay que renunciar por completo a la individualidad. Deben respetarse los espacios libres, donde se pueda compartir con otros, sin necesariamente estar «acompañado». Se pueden tener amigos y momentos en comĂșn. Pero la intimidad con los amigos propios y la familia en determinados momentos, debe respetarse.
La confianza es imprescindible. Es la base de una relaciĂłn armĂłnica y equilibrada. Guardar secretos casi siempre es una terrible idea. Estos pueden llegar a ser los detalles que generen celos y acaben con una relaciĂłn.
El problema de los celos esta dentro de cada uno. Recuerda que Ășnicamente estamos proyectando nuestros miedos e inseguridades sobre la persona de la que estamos enamorados. Para aceptar el amor de otro, lo primero y lo mĂĄs importante, es quererse a uno mismo.
