Lo veo de pasada la primera vez que conduzco por esa calle, las luces de neón llaman mi atención. Enseguida me olvido.
A los dos días vuelvo a pasar y vuelvo a quedarme mirando. Con curiosidad, con miedo, con deseo.
Aparco el coche y me dirijo con mucho valor y nerviosismo hacia la puerta, mirando a todos lados por si alguien me observa. Hay que llamar a un timbre.
neon-sex3Al instante se abre la puerta y un fuerte olor a ambientador de fresa se apodera de mi. La luz es tenue. Siento mucho calor en la cabeza. Mucha vergüenza. La habitación es rectangular, profunda, con el mostrador a la derecha. A la izquierda los artículos se distribuyen en estantes con diferentes alturas. Al fondo, dos puertas. De una de las cuales sale una persona. Las paredes pintadas de rosa fucsia junto con el olor tan potente a fresa me hacen dudar si he entrado en el sitio correcto.
Me quedo observando un pene de grandes dimensiones, el dependiente me mira y sonríe. Otra persona se encuentra al fondo y entra por la misma puerta que salió antes otro tipo. La lencería para mujeres me llama la atención. No me imagino a mi mujer con unas braguitas tan minúsculas. Me gustaría regalarle algo en su cumpleaños dentro de dos semanas. Ese disfraz de Gata perversa puede que le guste, nuestro sexo se ha convertido en algo rutinario y aburrido. La quiero pero necesito nuevos estímulos, y creo que ella piensa igual.
Una máscara de cuero y un pequeño látigo me observan y me invitan a fantasear. Nunca he azotado a mi mujer, no sé si podría hacerlo. La idea me ruboriza mucho mas de lo que estoy.  Me dirijo a la puerta del fondo. Es constante el trasiego de hombres entrando y saliendo. Algunos de ellos me miran de reojo mientras hacen como que miran los artículos de broma.
En la última despedida de soltero a la que asistí, mi amigo Juan llevaba un biberón con forma de pene, y se tiró toda la noche bebiendo cubatas a través de ese pene. Fue gracioso. A Pedro le colocamos la banda al follador mas autentico y todos nos sentimos orgullosos que se casara con Andrea. Siguen juntos y con 3 críos. Se les ve felices.
Abro la puerta del fondo y la oscuridad es casi total. La luz de emergencia es lo poco que se ve. El olor a sudor y a sexo inunda la estancia. Se entreven sombras de hombres y cabinas privadas donde se proyecta porno. Hace mucho tiempo que no veo ninguna película erótica. Solo me masturbo pensando en mujeres a las cuales nunca tendré.neon-exit
Se oyen gemidos, y noto como alguien me roza la entrepierna. Estoy muy excitado. Quizás demasiado. Lo desconocido me atrae, aunque nunca he sido muy valiente. Hoy voy a dar el paso.
 
El pasillo es estrecho y el contacto con los demás es casi obligatorio si quieres ir al fondo. Una mano me agarra el paquete y hábilmente me desabrocha la cremallera de mi pantalón.  Me quedo paralizado. Me dejo llevar. Calor. Y una explosión de felicidad me arrolla. Me río a carcajadas.
Decido comprarle a mi mujer esas braguitas tan minúsculas, junto con el disfraz de Gata perversa.
Mi sonrisa al entrar en el coche me sorprende a mi mismo.
Hoy en día, mi mujer y yo disfrutamos plenamente nuestra vida sexual gracias al disfraz de aquella Gata perversa. Fuimos juntos a aquel Sexshop varias veces. A día de hoy se encuentra cerrado. Los tiempos modernos se imponen y nos es mucho mas cómodo pedir nuestros juguetes eróticos online. Hay muchas webs que te ofrecen respuesta y asesoramiento al momento.

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