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La chica con nombre de continente

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Estuve mucho tiempo enamorado de la chica con nombre de continente. Tenía doce  cuando la conocí, ella era dos años mayor que yo. Era un chico tan alto como inseguro. Por aquellos días nunca me atreví a decirle nada.

Hoy día eventualmente me la encuentro y charlamos. Solemos reírnos de lo torpe que yo era. Te has vuelto demasiado peligroso, me dice ahora. Quien te viera y quien te ve. ¿Esta nueva versión mía no te gusta? le pregunto. Me gustabas más cuando eras noble e inocente. Sigo siendo noble, me defiendo. Ella solo sonríe.

Mis primeros besos con lengua se los di a ella, a la chica con nombre de continente. No porque fuese mi novia, sino porque jugábamos, por iniciativa de ella, a la botellita y a ese tipo de cosas. Rebobino la película y caigo en cuenta de lo desesperada que estaba a  causa de mi lentitud. No estaba desesperada, alega ahora.  Yo solo sonrío y veo como se pone roja como un tomate. Todavía le gusto, pienso.

Besabas bien en esa época, me dice después de reírse largo rato de mí. Tendrías que probarme ahora, le digo con una galantería insospechada hace una década.

Lo que la chica con nombre de continente no sabe y yo nunca se lo diré, es que ella fue mi primera vez.

Fue en la cama de mis padres. La traje conmigo una tarde después del colegio. Mis amigos querían jugar baloncesto, pero yo tenía otros planes. No recuerdo en qué momento me quité la ropa. La tenía entre mis brazos, solo para mí. Besaba frenéticamente mis dos manos simulando sus besos, aquellos fantásticos y primogénitos besos con lengua. La contemplaba desnuda. Podía sentir sus prominentes senos danzando sobre mi pecho. Con mis palmas apretaba incansablemente sus redondos glúteos. Sudaba.

En algún momento mi juvenil y –para aquel momento- desconocido amigo se puso más rígido de lo que yo podía soportar. Me dolía. Las venas que lo circunscriben parecía que iban a estallar por la presión. Alcanzó una dimensión casi como la de los actores de películas porno.

A pesar de lo mucho que me dolía. A pesar del miedo que sentía, porque no tenía idea de lo que me estaba pasando, era incapaz de detenerme.

No me la imaginaba, la sentía toda sobre mí. Palpaba cada centímetro de piel, su perfecta y pequeña humanidad. La veía revolverse de placer. Me sentía dentro de ella.

Y allí fue, esa fue mi primera vez. Retorciéndome de dolor y de placer, estallé. Acabé.

Claro que mis padres se enteraron, porque con la fuerza de la juventud aquello salió disparado en todas direcciones. Mi papá hablándome de lo que él asumía ya yo sabía fue un momento digamos, no vergonzoso, más bien bizarro. Y yo solo sabía que nada sabía. Estaba atrapado en una nube de satisfacción, culpa y vergüenza. Después de un monólogo de hora y media, terminó su discurso y se dio por satisfecho (hablé de hombre a hombre con mi hijo sobre cosas de hombre, imagino ahora que pensaba él, orgulloso) pero yo seguía sin entender que me había pasado y que seguía pasándome. Porque a pesar de todo lo que desparramé y de lo agotado que quedé, las ganas, esa pequeña extraña que sentía en el abdomen y más abajo, no disminuía. Al contrario.

Por una temporada continué llevando a casa, después del colegio, a la chica con nombre de continente. Pero no la metí más al cuarto de mis padres. Decidí que el baño era más seguro.

Solo aquella primera vez la tuve sin recurrir a mi mano derecha. En lo sucesivo, mi amigo (ya nos estábamos conociendo) se ponía igual de firme y vasto pero no hacía más nada. Y aunque ducharme acompañado por la chica con nombre de continente era bastante placentero, faltaba la guinda del pastel.

Si tú supieras todo lo que yo he hecho contigo, le digo ahora, más resignado que cualquier otra cosa porque a estas alturas ya no hay forma que salga de la categoría de Best Friend Forever. En tu cabeza, me imagino, contesta mientras se ríe y se pone otra vez roja como un tomate. En tu cabeza y solo pasará en tu cabeza, me repite, por si no me había quedado claro.

Ella lo sabe. Aún lo estoy y siempre estaré enamorado de la chica con nombre de continente.

 


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