Publicado el

Mi fantasía sexual: hacer el amor a la orilla del mar

mi fantasía sexual relato del blog erótico de santu

Salieron a caminar bajo la luz de la luna. En realidad, aquello no era más que una excusa barata. Por años, desde mucho tiempo antes de conocerse, hacer el amor sobre la arena, a la orilla del mar y bajo las estrellas, había sido la fantasía sexual de ambos.

Se fueron alejando de los pequeños edificios que conformaban el club vacacional, atravesaron la zona de las piscinas y las canchas de tenis, hasta que llegaron a un pequeño malecón apostado sobre las rocas de un rompe olas.

Tratando de disimular la excitación -además de la erección que ya era evidente bajo la bermuda- Rodrigo propuso que se sentarán en un pequeño banco apostado al lado de un farol.

Desde allí contemplaron por unos minutos el oscuro horizonte. La verdad era aquella noche no había luna, tampoco estrellas. El cielo estaba tan negro que ni siquiera podía advertirse.

Lorena decidió que ya era hora. También asumió que si quería hacer realidad su fantasía sexual infantil, tenía que llevar la iniciativa.

Sin anunciar sus intenciones, tomó a Rodrigo por la mano -como si de un niño se tratase- y lo condujo escaleras abajo hasta la arena. Desde arriba había divisado un recodo tras un pequeño bote que yacía entre la orilla y el mar. Allí casi sin pausa, lo desvistió.

Él apenas asimilaba todo lo que estaba pasando. No podía creerlo. Eran muchos los sueños que estaba a punto de cumplir: acostarse con Lorena, hacer el amor en la arena bajo… el cielo oscuro. En definitiva, simplemente hacer el amor. Follar

20 años cumplidos y todavía era virgen.

Pero aquella noche, no pudo ver cumplido ninguno de sus deseos.

De fantasía sexual a pesadilla erótica

Se arrodilló para darle la primera mamada de su vida. Pero Rodrigo ni siquiera pudo llegar a eso. Antes de que ella metiese dentro de su boca el prominente pene que tenía ante sí, un chorro de esperma brotó descontroladamente, dándole de lleno en la cara.

Labios, nariz, ojos, orejas. No hubo parte de su delicado rostro que quedase libre del líquido viscoso que manó a borbotones del interior de Rodrigo.

La desprevenida Lorena perdió el equilibrio y su cara fue a dar de frente contra la arena. Su delicado rostro era un amasijo de arena y verdadera mala leche.

Intentó ponerse en pie, pero no podía. Rodrigo tampoco podía ayudarla. Aunque lo intentaba, no era capaz de dejar de eyacular. Parecía que guardaba en su interior litros y litros de esperma. Suficiente como para fecundar de un solo viaje a todos los ovarios de un país.

Mientras ella luchaba por pararse sobre sus pies, él gritaba de dolor y de placer.

Lorena empezó a maldecir sin control. Logró asirse al  todavía rígido miembro de Rodrigo y solo consiguió que un nuevo chorro llegase directo a su garganta.

Finalmente consiguió incorporarse. Pero tenía tanta esperma y tanta arena en su cara, que no podía ver nada. Intentó caminar hacia dónde pensaba estaba la escalera, pero perdió el equilibrio. Su cabeza dio de lleno contra una afilada y gigantesca piedra.

Murió en el acto.

Otro relato erótico: En cuatro

Rodrigo todavía sentía un cosquilleo extraño en el abdomen, en los testículos y en la planta de su pie izquierdo. No podía moverse. Paulatinamente, su miembro fue adaptando sus dimensiones normales.

Su respiración, que en algún momento estuvo a punto de colapso, ya funcionaba con una intensidad moderada. Lo mismo que los latidos de su corazón.

Estaba confundido. No sabía muy bien lo que había ocurrido. Se sintió repentinamente agotado. Posó sus manos sobre las rodillas e intentó tranquilizarse.

De pronto sintió unas incontrolables ganas de orinar.

Espectáculo dantesco

Los gritos desesperados de Lorena habían llamado la atención de una pareja que venía caminando desde la piscina, con la misma fantasía sexual en mente. Por un momento pensaron en devolverse y saciar su sed de sexo en otra parte. Pero decidieron seguir. En silencio, cada uno de ellos consideró que tal vez, podrían unirse a la juerga.

Ninguno de los dos daba crédito a lo que veían cuando se asomaron hacia la playa desde lo alto del malecón. Una chica yacía boca arriba sobre la arena, con el rostro bañado en sangre. Un chaval completamente desnudo, orinaba sobre ella y parecía disfrutarlo.

Lorena no tendría tiempo para otra fantasía sexual. Rodrigo viviría de ilusiones por el resto de su vida.

 


También nos puedes encontrar en todas estas redes sociales…

icono facebook santubearsex sex shop online icono twitter sex shop online santubearsexicono instagram sex shop santubearsexicono pinterest sex shop online santubearsexicono tumblr sex shop santubearsexicono g+ google plus santubearsex sex shop online

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *